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e-voteVoto electrónico: Es cuestión de confianzaSubmitted by gwolf on Thu, 05/09/2013 - 11:36
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2013. Voto electrónico: Es cuestión de confianza.
Voto electrónico. La sociedad en general espera que nosotros los tecnólogos seamos los primeros en apoyarlo, sus principales promotores e impulsores. Lo que es más, por lo que he visto en diversos países… ¡Parece que la sociedad en general lo apoya! Pero… ¿Qué es lo que apoyan? Hablar del voto electrónico así, como de un bien abstracto, no nos aclara lo suficiente el panorama como para entender cuál es la motivación real — Cuál es el problema que plantea resolver, y por qué esa respuesta se antoja deseable para la sociedad de nuestros países. Y mientras resolvemos esa pregunta, probablemente también encontraremos qué es lo que verdaderamente hay detrás de estas propuestas. Los argumentos principales que se esgrimen a favor de migrar a un esquema de voto electrónico son la inmediatez de los resultados, la confiabilidad de los resultados, y el costo del material electoral. Y tristemente… adoptar esta forma de votación no presenta la menor mejoría en ninguno de ellos. En este texto abordaré los dos primeros apartados; el tema del costo no es menor, y también resulta profundamente engañoso, pero analizarlo nos llevaría por una temática distinta — Claro está, para los lectores interesados en profundizar sobre este tema, o cualquier otra arista de esta temática, me pongo a sus órdenes en mi dirección electrónica. Emplearé como principal caso de referencia para este análisis a las pasadas elecciones generales en Venezuela, celebradas el 14 de abril. Hasta ahora, Venezuela ha sido visto como caso paradigmático del éxito del voto electrónico… Pero eso ha sido, precisamente, porque hasta ahora no se había presentado ningún caso disputable. Esto es, porque el resultado de la elección ha estado dentro del umbral aceptable para su sociedad. ¿Qué pasa cuando cruzamos el márgen mínimo de confianza? Ahora que tuvieron un resultado cerrado, con un márgen de sólo 1.5%, se ha presentado una crisis de credibilidad, movilizaciones sociales, e incluso ocho personas muertas en los disturbios. Podemos comparar el desarrollo posterior de los acontecimientos con lo que ocurrió en México, un país de grado de desarrollo socioeconómico no demasiado distinto del venezolano, con aproximadamente el doble de superficie y cuatro veces la población de Venezuela, y que lleva su sistema electoral federal prácticamente de forma 100% manual, en las últimas dos elecciones federales (2006 y 2012). En la primera, el márgen oficial de diferencia fue del 0.5%, y en la segunda, del 6.5%. En primer término, la inmediatez. Desconfiamos del periodo en que la autoridad tiene ya los resultados emitidos pero no ha emitido los resultados, porque son el periodo perfecto para instrumentar un fraude. ¿Cómo es el proceso en una elección “tradicional” con boletas de papel? En México, en 2006, la última casilla cerró a las 20:00 (hora del centro) autoridad electoral decidió no emitir resultados preliminares a las dos horas, como acostumbra hacerlo, porque la diferencia era demasiado estrecha y podía variar. Fue hasta las 3AM que el resultado preliminar fue hecho público, y no fue sino hasta tres días más tarde que se confirmó la cifra oficial — Y sí, la distancia entre el primer y segundo lugar se redujo de 1.2 a 0.5%. Sin embargo, lo fundamental en este sentido es que la autoridad electoral esperó hasta que, estadísticamente, el resultado era ya estadísticamente irreversible — Y esto ocurrió a las 3AM, esto es, 7 horas después de cerrada la última casilla. Ahora, la tensión post-electoral tras un resultado tan cerrado fue tan grave en 2006 que para el 2012 se decidió que los resultados se harían públicos incluso antes de que se estableciera una tendencia clara. Desde las 20:00 podían consultarse los resultados parciales, y hacia las 22:00 el conteo había avanzado lo suficiente como para estabilizarse en lo que fue el resultado final — 2 horas después de cerrada la última casilla. En Venezuela, en 2013, el cierre de casillas fue a las 18:00 el resultado fue publicado a las 22:00, esto es, 4 horas después del cierre del periodo legal. Si bien la diferencia con los procesos mexicano es el rango de oficial de los resultados (en el caso mexicano, el número total publicado fue del conteo rápido, mientras que el resultado oficial fue apenas confirmado tres días más tarde, y en Venezuela el dato tenía ya caracter de oficial), la diferencia resulta meramente semántica: En ambos casos, el primer resultado se presenta aún sujeto a ajustarse en base a las denuncias de irregularidades, y está sujeto a auditoría por parte de los actores relevantes. Y sí, también en Venezuela el resultado se ajustó levemente en los días posteriores. Sin embargo, entramos aquí al tema fundamental que busco abordar: En un entorno de cuestionamiento y de votaciones cerradas, como podemos observara la población no le importa tanto si el conteo es hecho por máquinas o por personas. Si el entorno político no genera confianza, una elección cerrada llevará a movilizaciones callejeras y, si los políticos actores no lo manejan con prudencia, a violencia física. Ahora bien, MoofMonster es un espacio para hablar de tecnología más que de política, ¿no es cierto? ¿A qué viene esta participación entonces? Lo que me interesa compartir con ustedes, de tecnólogo a tecnólogo, es por qué precisamente a nosotros debe preocuparnos que se plantee una adopción a ciegas, que esa sociedad en general de la que hablábamos al principio asuma que, sólo por contener tecnología, el voto electrónico representa una ventaja sobre del sistema electoral que conocemos de toda la vida. Ilustremos esto con un símil: Frecuentemente, al presentar este tema, me han preguntado: «Yo confío en la seguridad electrónica para mis transacciones económicas. ¿Por qué no habría de confiar para mi voto?» Y la respuesta resulta obvia: La auditabilidad. El comprobante que liga a cada transacción — El banco relaciona al comprador y al vendedor, quienes pueden verificar por separado que la transacción haya o no sido realizada, así como la cantidad de que se trata. En caso de haber alguna anomalía en la transferencia respecto a lo que esperaban, incluso semanas más tarde, ambos pueden exigir al banco la revisión de la transacción. Esto nos lleva a que el problema fundamental es que, sencillamente, no puede existir una implementación de voto electrónico que nos garantice un nivel de confiabilidad tan alto como el de un proceso basado en papel dos características básicas: La integridad y la secrecía del voto — Esto es, poder asegurar tanto al momento de la emisión como en una revisión posterior que el sentido de cada uno de los votos emitidos será siempre el que el votante decidió y, al mismo tiempo, imposibilitar que se revele el voto de una persona dada. ¿Por qué es tan importante el secreto electoral? Porque es la única manera en que la podemos evitar la compra de votos o el voto bajo presión: Nadie, ni siquiera el mismo votante, debe poder demostrar ante un tercero por quién votó. Argumentan que respaldar cada voto en un comprobante impreso soluciona este problema. Esto es falso, por varias razones. La primera, y más importante, es que cuando es implementado un sistema electoral basado en voto electrónico, el documento de valor legal es la memoria de la computadora. Así es, contrario a nuestras expectativas, los papelitos testigo emitidos no son un documento legal. Podemos ver esto en Venezuela: Las solicitudes de recuento fueron desechadas; Luisa Estela Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, aseguró que en Venezuela el voto manual no existe y que, por lo tanto, quienes dicen exigir un recuento voto por voto engañan a sus seguidores. Hay otros argumentos relativos a la impresión de comprobantes — Desde estudios estadísticos que apuntan a que no todos verifican lo que aparece impreso en un pequeño papel (especialmente entre la población con debilidad visual). Otros datos apuntan a votantes que se llevan su recibo, confiando en que resultará irrelevante (y posiblemente para cerrar el círculo para una compra de votos). Otros más apuntan a la dificultad que enfrentaría un votante si quisiera demostrar que él quiso emitir su voto en un sentido, pero la máquina lo imprimió en otro: ¿Cómo debe reaccionar la mesa electoral ante ello? Podría (y me gustaría) seguir argumentando, aunque sé que probablemente esto comenzaría a sumir a más de uno de los lectores en el aburrimiento — Les dejo sólo un último punto para reflexionar: Alemania fue uno de los primeros países en incursionar en el voto electrónico. En 2009, lo abandonó por completo. El argumento esgrimido por la Suprema Corte Federal es tan demoledor como bello: ¿Quién está facultado para realizar el escrutinio? El proceso democrático tiene muchos ingredientes que invitan al involucramiento de la sociedad. Es por eso que, prácticamente en todos los países del mundo, los funcionarios electorales son ciudadanos sin afiliación partidaria o gubernamental, seleccionados por sorteo. Cualquier persona con escolaridad básica e interés en la vida de su país puede auditar la emisión del voto, conteo, llenado de actas, transmisión y totalización de resultados. En el momento que involucramos a urnas electrónicas, estamos descalificando para la comprensión del proceso electoral a más del 99% de la población — Y lo que es peor, exige que ese 99% confíe no sólo en el 1% capaz de comprender el código, sino que en la mucho más pequeña porción de dicho 1% que diseñó el modelo específico de equipo de votación empleado. La tecnología ha modificado prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. Hoy usamos computadoras prácticamente en todo momento, y la mayor parte de estos cambios han sido profunamente para bien. Sin embargo, en algunos aspectos, sencillamente no van. Espero que, al igual que yo, todos ustedes prefieran reunirse a tomar un café con sus amigos humanos que platicar con un agente de inteligencia artificial. A pesar de ser una fantasía recurrente en la ciencia ficción, espero que nunca llegue el día en que nos enamoremos de robots en vez de tener una pareja, un compañero de vida, con sangre en las venas al igual que nosotros. Nuestra vida en sociedad merece ser mediada entre humanos, y merece que seamos humanos los actores en sus partes substantivas. El acto fundamental de una sociedad democrática no gana mucho si es puesto en manos de un equipo electrónico, y tiene muchísimo que perder. Mantengámonos votando en papel. Es cuestión de confianza.
Lo que muchos no saben del voto electrónicoSubmitted by gwolf on Mon, 04/22/2013 - 09:50
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2013. Lo que muchos no saben del voto electrónico. 2013
Hace unas semanas publicamos una entrevista con Edgardo Torres Caballero, gerente general en América Latina, Caribe y Portugal de Scytl, quien nos habló acerca de los beneficios del voto electrónico y de su adopción en la región.
"No al voto electrónico", Triple W, W RadioSubmitted by gwolf on Tue, 02/19/2013 - 21:50
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2013. "No al voto electrónico", Triple W, W Radio.
In yet another episode where we push for the population to be aware of the perils that electronic voting represents, Octavio Ruiz (@tacvbo) and me were invited to (briefly) talk about the topic in W Radio, one of the largest radio networks in Mexico. The interview was short-ish, but we managed to get several points accross. And, of course, one of the best ways to do so is via a radio show with tens of thousands of listeners. So, we were quite happy to be there! Here is the audio of the segment we presented in Fernanda Tapia's radio show "Triple W", in W Radio, Mexico.
México, el voto electrónico y el 2012Submitted by gwolf on Fri, 09/07/2012 - 23:57
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2012. México, el voto electrónico y el 2012. .Seguridad: Cultura de prevención para TI. :27-30.
México es un país que, a lo largo de su historia, ha sufrido fraudes y otros malos manejos electorales, por medio de diferentes esquemas. Los mexicanos frecuentemente nos sentimos autoridades mundiales en este tema; la constante respecto a nuestras autoridades electorales ha sido más de duda y cuestionamiento que de confianza. Hubo un breve periodo, los últimos años de la década de los 1990 y los primeros de los 2000, en que parecía que se consolidaba una institución sólida y confiable, pero las dudas –fundadas o no– que surgieron tras la elección del 2006 devolvieron a las autoridades electorales a los niveles desconfianza tradicional que han sostenido a lo largo de buena parte de nuestra historia como nación independiente. Índice
1 ¿Qué hace una urna electrónica?Las urnas electrónicas se han propuesto desde hace mucho tiempo ya, y muchos países (o jurisdicciones menores) las han adoptado. 2 La confianza y los aguafiestasNo perdamos de vista que si una cosa caracteriza al gremio de los desarrolladores de software es la cantidad de errores (tanto accidentales como, lo que es mucho más peligroso, inducidos) que pueden aparecer en un programa. El mero hecho de que exista un área de especialización tan importante como la seguridad informática lo hace patente: La complejidad hasta de los sistemas más sencillos hace imposible asegurar con toda certeza que una computadora haga lo que que debe hacer. Para ilustrarlo: Pocas computadoras en el mundo corren hoy sin antivirus. Estos programas se hicieron necesarios dadas las grandes deficiencias de diseño que tuvo el sistema operativo más popular del mundo ante la realidad de estar hoy permanentemente conectados a una red hostil. Y hasta corriendo los sistemas más seguros, es necesario estar al tanto de todas las actualizaciones y notas de seguridad si queremos confiar en que nuestra computadora responde únicamente a nuestras órdenes, y lo hace de forma confiable. 3 Desconfiando del DRE… Y de lo demásExpertos en seguridad informática no tardaron en señalar diversos expertos diversas fallas elementales en el voto DRE; el principal, el de la confiabilidad. Si los votos únicamente son grabados en la memoria electrónica, ¿cómo puede asegurarse que reflejen fielmente el sentido del voto de cada individuo? O puesto de otro modo, ¿cómo podría asegurarse un recuento de los votos en caso de ser nacesario? 4 La futilidad de los simulacrosEste 2012, el principal proyecto de implementación de voto electrónico en México será en las elecciones locales del Estado de Jalisco. Uno de los muchos puntos preocupantes de este ejercicio es que, como pruebas previas a la instalación de más de mil urnas electrónicas en dos distritos electorales y un municipio, las únicas pruebas de confiabilidad disponible para ser analizada públicamente son cinco simulacros. 5 ConclusiónPor restricciones de espacio, en este texto apenas me ha sido posible arañar algunos de los puntos más notorios del voto electrónico, y de por qué, comprendiendo puntos básicos de seguridad en cómputo y estando conscientes de la gran importancia que tiene el voto dentro de un sistema democrático representativo como el que aspiramos tener en nuestro país, resulta imposible confiar en que las urna electrónica resuelva nuestros problemas de confianza — Muy por el contrario. Pies de página:1 Reflections on Trusting Trust, Ken Thompson, Communications of the ACM, Vol. 27, No. 8, August 1984, pp. 761-763
Voto Electrónico, 2012Submitted by gwolf on Tue, 08/21/2012 - 19:00
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2012. Voto Electrónico, 2012. Software Gurú. :44,45.
¿Más acerca de votaciones? Sí, escucho el clamor de todos nuestros lectores, después de un proceso electoral más, de haber nuevamente soportado meses de saturación de candidatos en los medios. Sin embargo, este es el momento justo para analizar una importante parte del proceso electoral en la cual los desarrolladores de software, expertos en seguridad y administradores de sistemas podemos ejercer influencia sobre el rumbo que sigue el país — Y darnos el lujo de ignorar nuestro rol de profesionales hablaría muy mal de cada uno de nosotros. Es por esta razón que presento esta actualización de estado y reflexión acerca de lo que puede esperarle a nuestro país de avanzar las propuestas de adopción del voto electrónico. Los lectores asiduos de Software Gurú podrán recordar que abordamos ya este tema en el número 27 (febrero del 2010)1. Desde entonces, tuve oportunidad de participar en algunas publicaciones2 en las que expliqué los puntos básicos acerca de por qué toda implementación que pueda hacerse de voto electrónico, sin importar las mejores intenciones o incluso la pericia técnica del equipo que entregue una solución, no hay manera de que ésta resulte más confiable y garantice mejor cuidado de los derechos del votante que una revisión hecha por humanos de votos emitidos en papel. 1 Urnas electrónicasCuando nos hablan del voto electrónico, casi siempre pensamos directamente en las urnas electrónicas, estaciones de propósito específico diseñadas y configuradas para recibir directamente cada uno de los votos de los electores. Sus proponentes argumentan a su favor principalmente por tres razones: Reducción de costos, tiempo de entrega de resultados y mayor confiabilidad en el proceso. Estos tres puntos, como lo explico en los artículos citados anteriormente, se vienen abajo incluso ante una revisión somera del tema. En México, el tema de las urnas electrónicas no nos resulta nuevo. Los primeros intentos fueron pilotos limitados en el Distrito Federal, en el año de 2003, y en Coahuila, en 2005, para las elecciones locales. En ambos casos, las urnas fueron desarrolladas en casa, y aplicadas a muy pequeña escala. Para Coahuila, en 2008 la experiencia se repitió en 11 municipios. Las urnas se emplearon en 10 de ellos, pero en San Buenaventura, los partidos PAN, PANAL y PT impidieron su implementación dado que, argumentaron podría resultar fraudulenta3. Una muy extraña característica del voto en Coahuila es que, para ”asegurar” que todos los votos correspondieran con la voluntad ciudadana, los votantes tenían que emitirlo por vía electrónica y firmar el comprobante emitido por la urna, depositándolo en una segunda urna para el eventual caso de un recuento. Esto, obviamente, viola al principio de la secrecía del voto, y permite el control corporativo o la compra del voto. En el Distrito Federal, tras años de aparente silencio, el Instituto Electoral local (IEDF) intentó implementar urnas electrónicas de
En este caso, lo destacable es que, si bien grupos de académicos de la UNAM y el IPN localizaron estas 28 fallas, lo que verdaderamente detuvo a la implementación de la urna electrónica fue la demora en la entrega de los equipos. Eso se traduce en que, muy probablemente, el IEDF continuará intentando implementar urnas electrónicas — Y nosotros como sociedad tenemos que mantenernos atentos. Por último, veamos el caso de Jalisco: El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) aprobó que para la votación local se empleen urnas electrónicas en los distritos 1 y 17 y en el municipio Previo a la elección, se realizaron cinco simulacros para presentar la urna a la población, y para ir corrigiendo los problemas que presentaran — Al que más seguimiento se le dió fue al que afectaba la secrecía del voto (podía verse el testigo impreso de los votantes anteriores). Las variaciones eléctricas han llegado causaron, al menos en una ocasión, impresión descontrolada de votos, y en los simulacros se han reportado urnas pre-cargadas6. El modelo de urna empleado en Jalisco incluye no sólo el acopio de la votación, sino que la transmisión de los resultados por vía de telefonía celular a las cabeceras distritales. Esto, si bien está protegido por criptografía, abre nuevas vías de ataque: No sólo cada una de las urnas se conecta a la red celular (aunque sea sólo por breves instantes al cerrarse la votación), sino que los equipos centrales deben estar a la escucha. Esto permite no sólo un ataque que comprometa el sentido de los votos emitidos, sino que abre la puerta para ataques negación de servicio. Un problema reportado en cerca del 20% de las urnas fue, precisamente, la falta de cobertura celular. El distrito 1 de Jalisco cubre la parte norte del estado, una zona de profundas barrancas y de una gran cantidad de poblados de muy difícil acceso — Y que no tienen cobertura de telefonía celular. El planteamiento de realizar las votaciones con urnas que contemplan la transmisión de datos por esta vía no sólo revela una profunda desconexión respecto a la población objetivo a cubrir, sino que –al presentar distintas vías para que se lleve a cabo el acopio de la información– abre un vector más para el ataque, ya no tanto técnico sino que a través de la ingeniería social. Un punto alarmante de la implementación en Jalisco es el traslado de la figura legal de lo que constituye un voto. Si bien las urnas empleadas emiten testigos para asegurar la posibilidad de un recuento (cabe mencionar, no es universalmente aceptado que esto sea garantía suficiente), el documento de validez legal no es el papel testigo sino que el estado interno de la memoria de la urna electrónica. En caso de presentarse un recuento, citando al consejero electoral Carlos Martínez Maguey, ”existe la posibilidad de que […] se puedan contar los testigos de voto, no es vinculante el resultado del testigo de voto, pero siempre nos dará el mismo resultado que la base de datos”. Los votos están en la memoria, y el papel únicamente da fé de ello. Esto es, en Jalisco se ha legalizado la desmaterialización del voto. Y si bien el proceso electoral mexicano –como siempre– todavía da para muchas impugnaciones, hay reportes de inconsistencias7 entre el números de votantes del IFE y del IEPC en la misma casilla. 2 Voto no presencialMéxico es un país fuertemente expulsor de migrantes, principalmente a los Estados Unidos, pero a muy diversos puntos del mundo. Parte importante de los migrantes mexicanos, además, están en una situación de precariedad legal que les hace imposible registrarse como residentes legales o desplazarse libremente en su país de residencia, por lo cual el modelo que requiere registrarse y desplazarse hasta una embajada o consulado no aplican. Se han planteado dos modalidades para realizar el voto no presencial: El voto en línea y el voto postal. Antes de analizar estas alternativas, es muy importante explicitar a lo que renunciamos con ambas: Perdemos la garantía de que el votante sea verdaderamente quien dice ser. En caso del voto postal, es bastante probable que el votante correcto reciba el paquete con las boletas en la dirección indicada, pero mantiene la necesidad de registrar una dirección postal permanente, lo cual rompe con el planteamiento de origen. En el caso del voto electrónico, la perspectiva es peor aún, porque si bien el potencial elector podía registrarse presentando los datos de su credencial electoral, las instrucciones y contraseña le son enviadas por correo electrónico. La confiabilidad y la confidencialidad de los proveedores de servicios de correo electrónico, especialmente de los gratuitos (que son por mucho los más frecuentemente utilizados) no garantizan que sea genuinamente el votante quien los revisa, especialmente en el caso de la población con menor dominio de la tecnología. Lo que es más: En un escenario como el ampliamente impugnado en las elecciones recién ocurridas, la compra de votos se vuelve trivial: Basta con que el votante entregue su contraseña en los días previos al operador electoral, y que éste verifique el poder votar por su propio partido, para la entrega de los recursos económicos. En una plática informal con personal del IEDF, me indicaron estar al tanto de esta realidad, pero –dada la cantidad de población registrada– era un riesgo aceptable: Para este año, hubo 10,786 empadronados — Únicamente el 0.13% del padrón, pese a la grandísima campaña en medios. De ellos, apenas 4192 optaron por hacerlo en línea. 3 ConclusionesSi bien he definido mi postura al respecto desde hace tiempo ya, he buscado honestamente expertos en seguridad en cómputo independientes (no asociados con empresas vendedoras de sistemas del rubro) dispuestos a argumentar a favor del voto electrónico, y honestamente no he encontrado a ninguno. Sin embargo, el voto electrónico tiene un atractivo desde un punto de vista político — y hay un gran negocio en ofrecer soluciones basadas en él. Nosotros, como profesionales del ramo, más que buscar la oportunidad de negocio espero sepamos responder con los argumentos que hacen del voto electrónico un verdadero peligro para la democracia. Los vendedores de urnas tienden a argumentar que ha habido elecciones exitosas con voto electrónico, y justifican los fracasos indicando que fueron fallos puntuales de implementación. Sin embargo, nuestro punto es que es precisamente imposible hacer una implementación tan segura y confiable como lo que plantean reemplazar. En una prueba piloto, o incluso en una primera implementación, es muy poco probable que se presente un ataque. En ambos casos, estaríamos hablando de implementaciones muy controladas, en que prácticamente si se registra una falla es por un error más que por un ataque. Desde hace algunos meses hemos estado alimentando al Observatorio del Voto Electrónico8. Invito a los interesados a emplearlo como fuente de información, y de unirse a nuestro trabajo de análisis y difusión. Pies de página:1 http://sg.com.mx/content/view/919 2 http://seminario.edusol.info/seco3/pdf/seco3_apend3.pdf 3 http://www.eluniversal.com.mx/notas/631827.html 4 http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/111073.html 5 http://votodigital.wordpress.com/2011/11/11/notas-de-una-escandalosa-licitacion-que-arriesga-el-voto-electronico/ 6 http://www.lajornadajalisco.com.mx/2012/05/15/todavia-es-viable-aplicar-el-voto-electronico-en-el-estado-figueroa/ 7 http://www.informador.com.mx/jalisco/2012/388153/6/el-iepc-desmiente-irregularidades-en-votacion-electronica-de-distrito-1.htm
Electronic voting: Talk delivered in Moquegua (Peru)Submitted by gwolf on Tue, 07/24/2012 - 17:28
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2012. Electronic voting: Talk delivered in Moquegua (Peru).
While we were at DebConf, all busy and in the organizing frenzy, I was supposed to deliver a talk in Moquegua, Perú, on the evening of July 7. Of course, I was unable to attend. Nevertheless, I accepted, if the talk could be delivered as a pre-recorded video with a live Q&A session afterwards. And so it was. The talk went quite smooth, and I think I will use bits of it. Video quality is far from great, but well... it was taken using nothing but a webcam and the laptop's integrated microphone. To my surprise, sound quality –that's what matters!– works quite well. I mostly followed the attached presentation; the video is split in three parts to make it easier to download. And yes, it's all in Spanish. Translations are, of course, welcome :)
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El voto electrónico en 2012: ¿Cómo vamos?Submitted by gwolf on Tue, 05/22/2012 - 19:28
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2012
Over and over, in different media we are told that all automatization means progress, and is surely a positive change. Many people expect us techies to be the first enthusiasts for all technifying changes — But sometimes, our task is to bring to the public's attention the reasons as to why some processes should not be automatized. An example for this is voting. Democratic countries have as their maximum, refoundational act the periodic renovation of the ruling class through the free, secret and universal vote. There is, of course, a recognition to the importance that voting holds, as well as the trust needed in their results' processing. Electronic voting, however, puts it at risk more strongly than any other, human-based way. In this talk, I present a short exposition on why we think this way, and will delineate the current status of electronic voting in different aspects of our country, to be able to present what we can do in the future. Resumen:
Una y otra vez, en diversos medios nos insisten en que toda automatización es símbolo de progreso, es algo necesariamente positivo. Mucha gente espera que nosotros, los tecnólogos, seamos los primeros entusiastas de cualquier cambio tecnificador — Pero en algunos casos, nuestra labor es llamar la atención a por qué algunos procesos no deben pasar por la automatización. Un ejemplo de lo anterior es el del voto. Los países democráticos tienen como el acto máximo y refundacional la renovación periódica de la clase gobernante por medio del voto libre, secreto y universal. Existe, claro, el reconocimiento a la importancia de este hecho, y de la certeza que haya en el procesamiento de sus resultados. El voto electrónico, sin embargo, pone en riesgo de una manera mucho más fuerte que cualquiera otra implementada a escala humana. Presentaré una exposición corta respecto a por qué pensamos de esa manera, y delinearé el estado actual del voto electrónico en diversos ámbitos de nuestro país, para poder evaluar con mayor certeza lo que podamos hacer a futuro.
Urna electrónica es menos confiable que el papelSubmitted by gwolf on Thu, 09/22/2011 - 18:07
Voto electrónicoSubmitted by gwolf on Tue, 01/26/2010 - 16:46
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2010. Voto electrónico. Software Gurú.
Voto electrónicoLa postura que ante las votaciones electrónicas han tomado diversos grupos relacionados con la creación y escrutinio de software y de procesos sociales ilustra muy bien varios de los puntos delineados en otros capítulos de la presente obra. Este capítulo formaba parte originalmente del capítulo «Software Libre y Construcción Democrática de la Sociedad», e ilustra uno de los puntos y de las maneras en que las comunidades de creación de conocimiento tanto de seguridad en cómputo como de Software Libre han abordado un punto de gran importancia para la vida en sociedades democráticas actuales, insertándose en el entorno político imperante. Hemos decidido, tanto por la extensión como por la relación de este tema con varios otros de los presentados en esta obra, hacer del presente apartado un capítulo independiente. Los promotores de las diferentes vertientes del Conocimiento Libre son los primeros en recalcar los tremendos fallos –conceptuales y de implementación– que hacen que las estaciones computarizadas de emisión y contabilización de votos sean, desde su planteamiento, una causa perdida [1] — Ninguna de las numerosas implementaciones a la fecha han salido airosas ante el escrutinio (incluso casual) de expertos en seguridad [2], a veces con resultados verdaderamente nefastos [3], [4]. Los escrutinios generalmente han sido dirigidos por grupos de activistas independientes buscando señalar las deficiencias del proceso, con la muy notable excepción del ejemplo puesto por el Tribunal Superior Electoral de Brasil, al cual abordaremos más adelante. Obviamente, estos resultados no son del agrado de las compañías que buscan vender máquinas supuestamente seguras, diseñadas ex-profeso para el conteo de votos. Se han dado a conocer incluso amenazas hechas contra dichos equipos de investigadores [5] por desarrollar estos trabajos. En este caso, la demanda es que, en asuntos tan sensibles, relevantes e intervenibles como la vida democrática, es sencillamente imposible asegurar los elementos básicos de confiabilidad y auditabilidad. Diversos argumentos han sido esgrimidos a favor del voto electrónico, pero pueden ser resumidos en tres:
En las siguientes secciones analizamos por qué los tres argumentos caen por su propio peso. Agilidad en la obtención de resultadosUna de las principales obsesiones de la sociedad actual es la velocidad del acceso a la información. Los medios electrónicos de comunicación y el uso de Internet nos han acostumbrado a que la información debe estar disponible tan pronto ocurren los hechos, y debe llegar a toda la sociedad tan pronto está disponible. Los sistemas electorales en general estipulan que, para no manipular los resultados de una elección en proceso, no deben darse a conocer sus resultados parciales hasta que haya cerrado la última de las urnas – No hacerlo de esta manera significaría que la tendencia influiría en los resultados de muchas maneras indeseables. Sin embargo, una vez que cierra ésta última urna, en la mayor parte de las democracias modernas hay un periodo típicamente de un par de horas en que es necesario esperar a que las autoridades electorales recopilen la información generada por típicamente decenas de miles de casillas y den a conocer el resultado. Hay una gran presión por parte de los ciudadanos, y muy especialmente de los medios, para que las autoridades electorales publiquen los resultados de inmediato. Además del apetito por la información expedita, ésto viene fundamentado en ejemplos de ocultamientos de información que eran realizados conforme los números comenzaban a fluir — Ejemplo de esto son las declaraciones que hizo veinte años más tarde Manuel Bartlett Díaz, quien fuera en 1988 Secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral durante las muy cuestionadas elecciones presidenciales de 1988 [6]: La decisión de no dar a conocer datos preliminares fue tomada por el presidente Miguel de la Madrid, dado que, cito: si se oficializaba en ese momento –con datos parciales– que Cárdenas Solórzano iba ganando, al final nadie aceptaría un resultado distinto. En la experiencia mexicana, la situación ha cambiado radicalmente de la imperante hace tan sólo dos décadas, como claro resulado de las frecuentes acusaciones de fraude electoral que nuestro sistema electoral ha sufrido — En vez de una demora cercana a una semana, el Instituto Federal Electoral y las autoridades correspondientes de cada uno de las entidades federativas publican los resultados de las encuestas de salida y los conteos rápidos típicamente dentro de las dos primeras horas tras haber concluído la votación, siempre que haya suficiente márgen estadístico para no causar confusión en la población. Impulsar una solución con tantos riesgos como una urna electrónica para ganar como tope estas dos horas sencillamente no tiene sentido. Además, el tiempo invertido por los funcionarios electorales en cada casilla en el conteo de votos emitidos es sólo una fracción del dedicado a las tareas de verificación y protocolización que deben llevarse a cabo antes de declarar concluída una elección. Sumando ésto a que –por consideraciones de seguridad– las estaciones de voto no están pensadas para contar con conectividad a red (y que ni los países más industrializados cuentan con una cobertura de Internet del 100% de su territorio), por lo cual debe haber forzosamente un paso manual de comunicación de resultados al centro de control de la autoridad electoral, el argumento de reducción de tiempos queda descartado. Federico Heinz cierra su texto «¿El voto electrónico mejora la democracia?» [7] con la siguiente idea:
El uso de boletas a papel y tinta aptas para ser scanneadas por equipo de reconocimiento óptico puede ser la opción más adecuada en este sentido. Permite la verificación de cientos de boletas en apenas un par de minutos, y permite conservar todos los atributos positivos del sistema tradicional. Confiabilidad de los actoresAlgunos proponentes del voto electrónico mencionan que con el voto tradicional en papel todos estos fraudes siempre han existido1, y que éste no agrava los riesgos — Sin embargo, más que reducir las posibilidades de los agentes fraudulentos, al implementar el voto electrónico estaríamos aumentando la profundidad a la que podrían llegar, e imposibilitando cualquier acción de auditoría o rendición de cuentas. La votación electrónica tiene muchas modalidades y muchas aristas. En líneas generales, y contrario a lo que muchos esperarían, los expertos en seguridad informática y los activistas sociales involucrados en esta lucha no recomiendan exigir que las urnas electrónicas estén basadas en Software Libre para su funcionamiento, sino que sencillamente recomiendan en contra de su utilización. Citando a Heinz, [7]:
Uno de los más interesantes argumentos que ilustran por qué las urnas electrónicas carecen inherentemente de confiabilidad es el presentado —sin aplicarlo en éste ramo específico— por Ken Thompson en 1983 [8], en su discurso al recibir el Premio Turing de la ACM2. Thompson hace una sencilla demostración de por qué un sistema que llega al usuario final (y esto es mucho más cierto hoy en día que en 1983, en que los lenguajes y marcos de desarrollo utilizados suben increíblemente en la escala de la abstracción comparado con lo existente entonces) es prácticamente imposible de auditar por completo un programa, ni siquiera teniendo su código fuente, ni siquiera teniendo el código fuente del compilador. Traduciendo de las conclusiones de Thompson:
Éste argumento ha sido clave para llegar a conclusiones como la adoptada en marzo del 2009 por la Corte Suprema de Alemania [9],[10]:
El punto de la confiabilidad es el que más fervientemente se sigue debatiendo. El caso brasileño resulta muy esperanzador: A diferencia de la mayor parte de los gobiernos de países supuestamente desarrollados, en Brasil la tecnología utilizada para el voto electrónico está completamente basada en tecnología desarrollada localmente, empleando software libre. En noviembre del 2009, el Tribunal Superior Electoral brasileño convocó a la comunidad de seguridad a encontrar vulnerabilidades sobre las estaciones receptoras de votos, a cambio de una recompensa económica para los mejores análisis[11]. Dentro de los términos estipulados, sólo uno de los participantes (Sergio Freitas da Silva) logró su propósito [12]. Y si bien no logró vulnerar los resultados de éste sistema, sí logró –mediante un monitoreo de las radiaciones electromagnéticas– averiguar por quién emitía su voto cada uno de los electores, rompiendo el principio de secrecía electoral, empleando únicamente equipo casero de bajo costo al buscar que esto fuera meramente una prueba de concepto; un atacante determinado podría utilizar equipo mucho más sofisticado para intervenir las votaciones a mucha mayor distancia. Y si bien el sistema empleado por Brasil sale mucho mejor parado que los empleados en Europa y Estados Unidos, no debemos tomar la ausencia de evidencia por evidencia de ausencia: Lo único que demostraron es que ninguno de los atacantes pudo demostrar una vulnerabilidad en el periodo estipulado, o no quiso hacerlo por el precio ofrecido, pero nada indica que no haya fallas no encontradas — O peor aún, puertas traseras intencionales. Disminución de costosLa sociedad está acostumbrada a lidiar con los bemoles del voto tradicional, utilizando al papel como su medio primario. Una crítica muy común a éstos procesos, especialmente en los países cuyas democracias no están bien consolidadas (y por tanto, requieren de mucho mayor inversión tanto en la vigilancia como en la promoción de la participación de las elecciones) es el costo — En México, citando a un caso extremo (el sistema electoral más caro de América Latina [13]), cada sufragio emitido en las elecciones intermedias del 2009 tuvo un costo superior a los 17 dólares, aunque hay estimaciones que lo llegan a ubicar en hasta 50 dólares, tomando en cuenta gastos ocultos. Como mencionamos anteriormente, un rubro que en el sin duda podrían presentarse importantes ahorros es en la generación, el manejo y la custodia del material electoral. Sin embargo, como queda demostrado tras el estudio realizado por Feldman, Halderman y Felten a las estaciones de votación Diebold AccuVote-TS [14], las más difundidas en los Estados Unidos y que han sido responsables de la recopilación de votos de hasta el 10% de los electores de dicho país, con conocimiento técnico especializado éstas máquinas presentan un nivel de confiabilidad ante ataques verdaderamente bajo, y permiten —requiriendo de un tiempo mínimo de acceso— la reprogramación resultando en resultados fraudulentos que serían prácticamente imposibles de lograr en una elección tradicional sin recurrir a métodos violentos. Las vulnerabilidades descritas por Feldman, Halderman y Felten no son privativas a los equipos Diebold — En el sitio Web en el cual está publicado su artículo junto con un video de diez minutos demostrando su ataque y una lista de preguntas frecuentes mencionan: (traducido)
El último punto mencionado es de especial relevancia: Un rastro impreso verificado por cada votante. La única garantía que un votante puede tener de que su voto fue registrado correctamente es que el sistema genere una boleta impresa y de caracter irrevocable, misma que sea verificada por el votante al instante, la cual se convertirá en el documento probatorio de la elección3. No hay manera —ver la cita de [8] en la sección Confiabilidad de los actores— de que el estado interno de una computadora sea confiable, y muchísimo menos cuando hablamos del proceso más importante y más sensible de la vida política de un país. Llegamos entonces a una contradicción: El equipo de votación no es barato, en términos absolutos. Su adquisición por parte de un gobierno o ente de autoridad podría justificarse si se plantea prorratear a lo largo de varias elecciones — pero si éste tiene que estar sujeto a una estricta vigilancia contínua, incluso en los años en que no será utilizado. Debe recibir mantenimiento, y debe abastecerse con una cantidad no despreciable de insumos, para asegurar un rastro impreso verificado. Además, en caso de sufrir un desperfecto, todas las casillas deben tener un plan de respaldo: Casi indefectiblemente, esto significaría tener papelería tradicional para enfrentar desde un desperfecto del equipo hasta un sabotaje, por ejemplo, en el suminstro eléctrico. Por tanto, el supuesto ahorro puede volverse en contra nuestra, convirtiéndose en un gasto mucho mayor al que implican las votaciones tradicionales. Referencias
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Wed, 06/19/2013 - 00:48 |