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Voto electrónico: Es cuestión de confianza

Submitted by gwolf on Thu, 05/09/2013 - 11:36
Wolf G.  2013.  Voto electrónico: Es cuestión de confianza.

Voto electrónico. La sociedad en general espera que nosotros los tecnólogos seamos los primeros en apoyarlo, sus principales promotores e impulsores. Lo que es más, por lo que he visto en diversos países… ¡Parece que la sociedad en general lo apoya!

Pero… ¿Qué es lo que apoyan? Hablar del voto electrónico así, como de un bien abstracto, no nos aclara lo suficiente el panorama como para entender cuál es la motivación real — Cuál es el problema que plantea resolver, y por qué esa respuesta se antoja deseable para la sociedad de nuestros países. Y mientras resolvemos esa pregunta, probablemente también encontraremos qué es lo que verdaderamente hay detrás de estas propuestas.

Los argumentos principales que se esgrimen a favor de migrar a un esquema de voto electrónico son la inmediatez de los resultados, la confiabilidad de los resultados, y el costo del material electoral. Y tristemente… adoptar esta forma de votación no presenta la menor mejoría en ninguno de ellos. En este texto abordaré los dos primeros apartados; el tema del costo no es menor, y también resulta profundamente engañoso, pero analizarlo nos llevaría por una temática distinta — Claro está, para los lectores interesados en profundizar sobre este tema, o cualquier otra arista de esta temática, me pongo a sus órdenes en mi dirección electrónica.

Emplearé como principal caso de referencia para este análisis a las pasadas elecciones generales en Venezuela, celebradas el 14 de abril. Hasta ahora, Venezuela ha sido visto como caso paradigmático del éxito del voto electrónico… Pero eso ha sido, precisamente, porque hasta ahora no se había presentado ningún caso disputable. Esto es, porque el resultado de la elección ha estado dentro del umbral aceptable para su sociedad. ¿Qué pasa cuando cruzamos el márgen mínimo de confianza? Ahora que tuvieron un resultado cerrado, con un márgen de sólo 1.5%, se ha presentado una crisis de credibilidad, movilizaciones sociales, e incluso ocho personas muertas en los disturbios.

Podemos comparar el desarrollo posterior de los acontecimientos con lo que ocurrió en México, un país de grado de desarrollo socioeconómico no demasiado distinto del venezolano, con aproximadamente el doble de superficie y cuatro veces la población de Venezuela, y que lleva su sistema electoral federal prácticamente de forma 100% manual, en las últimas dos elecciones federales (2006 y 2012). En la primera, el márgen oficial de diferencia fue del 0.5%, y en la segunda, del 6.5%.

En primer término, la inmediatez. Desconfiamos del periodo en que la autoridad tiene ya los resultados emitidos pero no ha emitido los resultados, porque son el periodo perfecto para instrumentar un fraude.

¿Cómo es el proceso en una elección “tradicional” con boletas de papel? En México, en 2006, la última casilla cerró a las 20:00 (hora del centro) autoridad electoral decidió no emitir resultados preliminares a las dos horas, como acostumbra hacerlo, porque la diferencia era demasiado estrecha y podía variar. Fue hasta las 3AM que el resultado preliminar fue hecho público, y no fue sino hasta tres días más tarde que se confirmó la cifra oficial — Y sí, la distancia entre el primer y segundo lugar se redujo de 1.2 a 0.5%. Sin embargo, lo fundamental en este sentido es que la autoridad electoral esperó hasta que, estadísticamente, el resultado era ya estadísticamente irreversible — Y esto ocurrió a las 3AM, esto es, 7 horas después de cerrada la última casilla.

Ahora, la tensión post-electoral tras un resultado tan cerrado fue tan grave en 2006 que para el 2012 se decidió que los resultados se harían públicos incluso antes de que se estableciera una tendencia clara. Desde las 20:00 podían consultarse los resultados parciales, y hacia las 22:00 el conteo había avanzado lo suficiente como para estabilizarse en lo que fue el resultado final — 2 horas después de cerrada la última casilla.

En Venezuela, en 2013, el cierre de casillas fue a las 18:00 el resultado fue publicado a las 22:00, esto es, 4 horas después del cierre del periodo legal. Si bien la diferencia con los procesos mexicano es el rango de oficial de los resultados (en el caso mexicano, el número total publicado fue del conteo rápido, mientras que el resultado oficial fue apenas confirmado tres días más tarde, y en Venezuela el dato tenía ya caracter de oficial), la diferencia resulta meramente semántica: En ambos casos, el primer resultado se presenta aún sujeto a ajustarse en base a las denuncias de irregularidades, y está sujeto a auditoría por parte de los actores relevantes. Y sí, también en Venezuela el resultado se ajustó levemente en los días posteriores.

Sin embargo, entramos aquí al tema fundamental que busco abordar: En un entorno de cuestionamiento y de votaciones cerradas, como podemos observara la población no le importa tanto si el conteo es hecho por máquinas o por personas. Si el entorno político no genera confianza, una elección cerrada llevará a movilizaciones callejeras y, si los políticos actores no lo manejan con prudencia, a violencia física.

Ahora bien, MoofMonster es un espacio para hablar de tecnología más que de política, ¿no es cierto? ¿A qué viene esta participación entonces? Lo que me interesa compartir con ustedes, de tecnólogo a tecnólogo, es por qué precisamente a nosotros debe preocuparnos que se plantee una adopción a ciegas, que esa sociedad en general de la que hablábamos al principio asuma que, sólo por contener tecnología, el voto electrónico representa una ventaja sobre del sistema electoral que conocemos de toda la vida.

Ilustremos esto con un símil: Frecuentemente, al presentar este tema, me han preguntado: «Yo confío en la seguridad electrónica para mis transacciones económicas. ¿Por qué no habría de confiar para mi voto?» Y la respuesta resulta obvia: La auditabilidad. El comprobante que liga a cada transacción — El banco relaciona al comprador y al vendedor, quienes pueden verificar por separado que la transacción haya o no sido realizada, así como la cantidad de que se trata. En caso de haber alguna anomalía en la transferencia respecto a lo que esperaban, incluso semanas más tarde, ambos pueden exigir al banco la revisión de la transacción.

Esto nos lleva a que el problema fundamental es que, sencillamente, no puede existir una implementación de voto electrónico que nos garantice un nivel de confiabilidad tan alto como el de un proceso basado en papel dos características básicas: La integridad y la secrecía del voto — Esto es, poder asegurar tanto al momento de la emisión como en una revisión posterior que el sentido de cada uno de los votos emitidos será siempre el que el votante decidió y, al mismo tiempo, imposibilitar que se revele el voto de una persona dada. ¿Por qué es tan importante el secreto electoral? Porque es la única manera en que la podemos evitar la compra de votos o el voto bajo presión: Nadie, ni siquiera el mismo votante, debe poder demostrar ante un tercero por quién votó.

Argumentan que respaldar cada voto en un comprobante impreso soluciona este problema. Esto es falso, por varias razones. La primera, y más importante, es que cuando es implementado un sistema electoral basado en voto electrónico, el documento de valor legal es la memoria de la computadora. Así es, contrario a nuestras expectativas, los papelitos testigo emitidos no son un documento legal. Podemos ver esto en Venezuela: Las solicitudes de recuento fueron desechadas; Luisa Estela Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, aseguró que en Venezuela el voto manual no existe y que, por lo tanto, quienes dicen exigir un recuento voto por voto engañan a sus seguidores.

Hay otros argumentos relativos a la impresión de comprobantes — Desde estudios estadísticos que apuntan a que no todos verifican lo que aparece impreso en un pequeño papel (especialmente entre la población con debilidad visual). Otros datos apuntan a votantes que se llevan su recibo, confiando en que resultará irrelevante (y posiblemente para cerrar el círculo para una compra de votos). Otros más apuntan a la dificultad que enfrentaría un votante si quisiera demostrar que él quiso emitir su voto en un sentido, pero la máquina lo imprimió en otro: ¿Cómo debe reaccionar la mesa electoral ante ello?

Podría (y me gustaría) seguir argumentando, aunque sé que probablemente esto comenzaría a sumir a más de uno de los lectores en el aburrimiento — Les dejo sólo un último punto para reflexionar: Alemania fue uno de los primeros países en incursionar en el voto electrónico. En 2009, lo abandonó por completo.

El argumento esgrimido por la Suprema Corte Federal es tan demoledor como bello: ¿Quién está facultado para realizar el escrutinio? El proceso democrático tiene muchos ingredientes que invitan al involucramiento de la sociedad. Es por eso que, prácticamente en todos los países del mundo, los funcionarios electorales son ciudadanos sin afiliación partidaria o gubernamental, seleccionados por sorteo. Cualquier persona con escolaridad básica e interés en la vida de su país puede auditar la emisión del voto, conteo, llenado de actas, transmisión y totalización de resultados.

En el momento que involucramos a urnas electrónicas, estamos descalificando para la comprensión del proceso electoral a más del 99% de la población — Y lo que es peor, exige que ese 99% confíe no sólo en el 1% capaz de comprender el código, sino que en la mucho más pequeña porción de dicho 1% que diseñó el modelo específico de equipo de votación empleado.

La tecnología ha modificado prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. Hoy usamos computadoras prácticamente en todo momento, y la mayor parte de estos cambios han sido profunamente para bien. Sin embargo, en algunos aspectos, sencillamente no van. Espero que, al igual que yo, todos ustedes prefieran reunirse a tomar un café con sus amigos humanos que platicar con un agente de inteligencia artificial.

A pesar de ser una fantasía recurrente en la ciencia ficción, espero que nunca llegue el día en que nos enamoremos de robots en vez de tener una pareja, un compañero de vida, con sangre en las venas al igual que nosotros. Nuestra vida en sociedad merece ser mediada entre humanos, y merece que seamos humanos los actores en sus partes substantivas. El acto fundamental de una sociedad democrática no gana mucho si es puesto en manos de un equipo electrónico, y tiene muchísimo que perder.

Mantengámonos votando en papel. Es cuestión de confianza.

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Lo que muchos no saben del voto electrónico

Submitted by gwolf on Mon, 04/22/2013 - 09:50
Martínez R, Wolf G.  2013.  Lo que muchos no saben del voto electrónico. 2013

Hace unas semanas publicamos una entrevista con Edgardo Torres Caballero, gerente general en América Latina, Caribe y Portugal de Scytl, quien nos habló acerca de los beneficios del voto electrónico y de su adopción en la región.
Sin embargo, en OhMyGeek! recibimos un “derecho de respuesta” de Gunnar Wolf, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, y desarrollador de software libre.
Según Wolf, es de esperar que personeros de empresas de tecnología para la automatización electoral pinten una realidad tan perfecta del voto electrónico. Sin embargo, el académico comenta que, durante su trayectoria, no ha encontrado a ningún experto en seguridad informática que defienda al voto electrónico y que lo pinte como algo tan seguro, en comparación a una elección base-papel promedio.
En este caso, Wolf nos pidió poder dar su punto de vista respecto al voto electrónico, y esto fue lo que nos dijo:

Antes que nada, agradezco profundamente este claro –y muy sui-generis– derecho de réplica al lector que me dan, en primer término, Rosa Martínez Gómez (quien llevó la entrevista con Edgardo Torres) y, obviamente, a OhMyGeek! por el espacio por medio del cual esta llega a ustedes.
La invitación que me hizo Rosa fue a responder a las mismas preguntas que ella hizo a Edgardo Torres. Claro está, algunas de las preguntas son específicas a los equipos y planes de desarrollo de negocio de Scytl — No respondo a esas preguntas por razones obvias.
1. Hoy todo es crackeable y, por otro lado, los números de cibercrimen en Latinoamérica son alarmantes. Entonces, ¿cómo podría impedirse que un cracker altere los resultados electorales de un país?
Esta primer pregunta es precisamente el mayor “quid” del voto electrónico. La respuesta, por alarmante que parezca, es que es sencillamente imposible evitar un ataque de este tipo.
Analicémoslo brevemente: Un componente fundamenatal del foto es el secreto. Lo único que debe saberse de cada votante en particular es que emitió un voto (y, por tanto, no puede volver a hacerlo). Debe ser imposible demostrar por quién votó — Lo que es más, ni siquiera el mismo votante debe poder hacerlo, porque esto abriría la puerta a la presión, sea por compra de votos o por relaciones de dominación familiar, laboral, de grupo social, o de otra índole.
Muchas veces se nos presenta la siguiente comparación: ¿Por qué confiamos en la banca electrónica y no en el voto electrónico? La respuesta es esa: Las transacciones económicas deben tener perfectamente identificados a los actores, y deben estar sujetas a una auditoría completa. En el momento que se plantea como requisito la destrucción de parte de la información (se debe mantener el secreto electoral), no se puede bajo ninguna circunstancia asegurar la integridad de la misma.
Lo que es más: Este hecho se ha demostrado ya en repetidas ocasiones, empleando diferentes técnicas, en todo el mundo y en diferentes etapas del proceso. La modificación puede hacerse al grabar los resultados en las urnas (como lo ilustró el grupo “Wij vertrouwen stemcomputers niet” en 2008 en Holanda), al leer de ellas (como lo hicieron Hari K. Prasad, J. Alex Halderman y Rop Gonggrijp en La India en 2010) e incluso al transmitir los votos, sin siquiera tener acceso físico a las urnas electrónicas (como lo hizo Reinaldo Mendonça en Brasil en 2012). Y lo más preocupante es que sólo sabemos de los ataques hechos con fines académicos
¿Cuántos no habrán ya pasado bajo nuestras narices?
2. ¿Cómo se realiza la identificación de los electores?
Del mismo modo que hay distintos fabricantes de urnas y sistemas, también hay distintos esquemas de identificación. En primer término, hay urnas electrónicas que siguen dependiendo de que las autoridades de mesa electoral verifiquen la identidad del votante manualmente (por ejemplo, verificando su identificación contra el padrón) y lo habiliten para emitir un voto manualmente.
Hay urnas electrónicas equipadas con lectores biométricos, como las empleadas en las elecciones venezolanas, que verifican la huella digital del votante.
Por otro lado, cuando se realizan votaciones a distancia por Internet, hay dos mecanismos: Uno es dotar a todas las identificaciones de dispositivos criptográficos, como se hace desde hace varios años en Estonia y se está impulsando que ocurra también en Perú, y requerir que para emitir un voto la computadora cuente con un lector de dicho dispositivo.
Por último, la modalidad que han impulsado empresas como Scytl (y que fue empleada, por ejemplo, para los votantes de la Ciudad de México residentes en el extranjero en las elecciones del 2012) es la generación de una contraseña en las semanas previas a la elección, y la identificación por usuario/contraseña.
Y de nuevo, la fuerza relativa de cada modalidad se cae ante un simple análisis. La identificación personal, con todas sus fallas, sigue siendo la mejor puntuada. Una urna con lectores biométricos lleva a bien fundamentadas dudas acerca de si la urna verdaderamente mantendrá en secreto la relación entre el votante y el sentido del voto — Y hay casos escalofriantes, como la “Lista Tascón“: En 2004, tras el referendo revocatorio venezolano, en que Hugo Chávez logró una aprobación del 60% para seguir al frente del gobierno, se publicó la relación de quienes votaron en contra suya -Muchos de quienes fueron despedidos de puestos públicos o perdieron la cobertura de programas sociales-.
¿Y respecto al voto a distancia? Mucho peor. Ambos esquemas de identificación demuestran únicamente la posesión de determinado documento o información, no que la persona sea el auténtico votante. Si en mi país se permite el voto por Internet, y en mi empresa me ofrecen un aumento (o me amenazan con el despido) a cambio de que yo le “preste” mi documento electoral a mi jefe, puede hacerse una compra de votos a gran escala.
El no contar con un precinto desde donde pueda ejercer el voto secreto tiene un efecto similar: El jefe de familia o el grupo social pueden proponer/imponer una jornada de voto en conjunto, en que cada miembro del grupo pueda verificar el sentido en el cual votaron todos los demás.
3. ¿La adopción del voto electrónico ha incrementado la asistencia a las urnas?
Esto resulta muy dificil de responder, y depende de la modalidad del voto, y de las aprehensiones particulares de la población en cuestión. Del mismo modo que hay gente que resulta atraída, hay gente que, a pesar de todas las jornadas de sensibilización que se realicen al respecto, el uso de computadoras (por simplificada que sea su interfaz) le seguirá produciendo miedo, desconfianza o incomodidad.
No podemos ignorar casos como el ocurrido en Panamá en 2012, en que para las elecciones internas del partido PRD, con sólo 4200 delegados habilitados para votar, las urnas electrónicas causaron demoras superiores a las cinco horas. Y esto es relevante porque, aunque dicha demora no es un problema frecuente, ilustra cómo muchos factores adicionales pueden influir en que una elección sea un éxito o un fracaso: No es descabellado imaginar que una autoridad electoral parcial envíe a los distritos “políticamente confundidos” (esto es, que muestre preferencia al candidato ”equivocado”) máquinas que funcionen de forma correcta, aunque más lenta o presentando alguna otra incomodidad al votante.
4. En ocasiones el sistema no reconoce el 100% de las huellas digitales. ¿Qué sucede con las personas cuyas huellas no pueden ser reconocidas? 
Depende 100% del fabricante y la autoridad electoral.
5. ¿Cuáles son los principales beneficios del voto electrónico?
A decir de sus proponentes, los principales beneficios serían un menor tiempo de escrutinio, una mayor rapidez para conocer los resultados, y una mayor confiabilidad en los mismos. Con lo que hemos visto, sin embargo, resulta claro cómo en cada uno de esos casos el voto electrónico resulta reprobado.
No podemos dejar de ver como ejemplo claro y paradigmático a lo ocurrido apenas el 14 de abril en Venezuela: Por más que en el país se emplee del voto electrónico desde hace ya 14 años, y las empresas proveedoras de urnas lo citen como ejemplo de transparencia y confianza por parte de su ciudadanía, ante un resultado muy cerrado y con cerca de 3000 denuncias de irregularidades (un número bastante dentro de la norma en las elecciones en nuestro continente), no pudo evitarse la polarización y el enfrentamiento en su sociedad.
En los primeros días tras las elecciones hubo enfrentamientos callejeros que llevaron a siete muertos, una toma de posesión con la mitad de la población dudando de la legitimidad del nuevo gobierno — Y la imposibilidad fundamental (ver pregunta 9) de realizar un recuento.
6. ¿Cuáles son los principales riesgos del voto electrónico?
El principal riesgo es convertir a la democracia en un juego de ”capture la bandera”, de perder la legitimidad que da el voto popular, imposibilitando además a la población en general a convencerse de los resultados a través de una auditoría plena. No creo necesario repetir todo lo que he ido respondiendo a las demás preguntas ejemplificando por qué es tan peligroso y tan claro el peligro.
7. ¿Cuánto debemos esperar para tener urnas que puedan reconocer el iris del ojo de los electores?
Depende 100% del fabricante y la autoridad electoral.
8. Alemania, por ejemplo, prohibió el voto electrónico en 2009, después que un tribunal decidió que el proceso automatizado usado en los últimos 10 años era irregular. La misma prohibición ocurrió en los Países Bajos, en 2008. Entonces, ¿cómo regularizarlo?
Desde nuestra perspectiva, la regularización sería seguir los pasos de estos dos países, abandonando una tecnología que no resulta conveniente. Estos dos países han rechazado al voto electrónico de forma explícita y por completo, pero otros muchos otros países lo han rechazado para sus elecciones normales, relegando su aplicación únicamente para los votos desde el extranjero.
Como ya lo expuse, el voto por Internet desde el extranjero puede parecer una buena idea (e incluso un buen compromiso), pero incluso en dichos casos, es necesario enfrentar a la cuestión con mucha cautela y no dejarse engatusar por respuestas aparentemente sencillas, que resultan en pérdida de confiabilidad.
9. Si yo no tengo un comprobante impreso, ¿cómo sé que lo que voté realmente es lo que se registra dentro de la máquina?
No hay manera de saberlo, ni siquiera contando con un comprobante impreso. En caso de haber algún mecanismo que me permita validar que mi voto fue contado en el sentido que yo lo emití, este mismo mecanismo se hará disponible para los delincuentes electorales que extorsionan o dan dinero a cambio del voto. Incluso el mecanismo que se ha popularizado de generar el llamado ”rastro impreso” resulta insuficiente.
Se han hecho estudios estadísticos que apuntan a que una amplia proporción de la población no verifica el “recibo de supermercado” generado. Por poner sólo un ejemplo, los adultos mayores (y demás personas con debilidad visual) verán un mero comprobante, y no se detendrán a leer cada uno de sus renglones. Además, si la máquina emitiera u papelito contrario al voto emitido, ¿qué puede hacer el votante?
¿Le valdrá la pena registrar una queja ante las autoridades de mesa? ¿Lo hará, o lo dejará de lado? Para un mayor análisis al respecto, les sugiero leer el texto de Federico Heinz¹, “Con imprimir el voto no alcanza“.
Y hay otro punto importante a considerar: ¿Qué significa este papelito comprobante? En el Estado de Jalisco (México), para permitir la instalación de urnas electrónicas que realizaron en las elecciones del 2012, se hizo una modificación legal que traslada el peso documental legal de las papeletas emitidas a la memoria de la computadora: Esto es, incluso si se obtuviera un recuento “voto por voto” de cada uno de los comprobantes emitidos y el resultado fuera distinto del anunciado, la verdad legal es la que indique la computadora.
Y por las declaraciones que al día de hoy ha realizado el Tribunal Electoral venezolano, el caso es el mismo por allá: El documento legal es el acta emitida, y un recuento del 100% de los votos, independientemente de su resultado, no alterará el resultado legal de la elección. Esto es, el papelito denominado “testigo” es equiparable a un placebo médico.
10. ¿Qué niveles de encriptación, de codificación de seguridad alfanumérica, tienen los votos que yo emito?
Depende 100% del fabricante y la autoridad electoral.

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"No al voto electrónico", Triple W, W Radio

Submitted by gwolf on Tue, 02/19/2013 - 21:50
Wolf G, Ruiz O.  2013.  "No al voto electrónico", Triple W, W Radio.

In yet another episode where we push for the population to be aware of the perils that electronic voting represents, Octavio Ruiz (@tacvbo) and me were invited to (briefly) talk about the topic in W Radio, one of the largest radio networks in Mexico.

The interview was short-ish, but we managed to get several points accross. And, of course, one of the best ways to do so is via a radio show with tens of thousands of listeners. So, we were quite happy to be there!

Here is the audio of the segment we presented in Fernanda Tapia's radio show "Triple W", in W Radio, Mexico.

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México, el voto electrónico y el 2012

Submitted by gwolf on Fri, 09/07/2012 - 23:57
Wolf G.  2012.  México, el voto electrónico y el 2012. .Seguridad: Cultura de prevención para TI. :27-30.

México es un país que, a lo largo de su historia, ha sufrido fraudes y otros malos manejos electorales, por medio de diferentes esquemas. Los mexicanos frecuentemente nos sentimos autoridades mundiales en este tema; la constante respecto a nuestras autoridades electorales ha sido más de duda y cuestionamiento que de confianza. Hubo un breve periodo, los últimos años de la década de los 1990 y los primeros de los 2000, en que parecía que se consolidaba una institución sólida y confiable, pero las dudas –fundadas o no– que surgieron tras la elección del 2006 devolvieron a las autoridades electorales a los niveles desconfianza tradicional que han sostenido a lo largo de buena parte de nuestra historia como nación independiente.
Y un reclamo muchas veces escuchado es que, dado que es imposible confiar en los individuos, corruptibles por naturaleza, la responsabilidad del escrutinio de los votos debería recaer en un sistema computarizado, siempre limpio, eficiente y honesto.

Índice

1 ¿Qué hace una urna electrónica?

Las urnas electrónicas se han propuesto desde hace mucho tiempo ya, y muchos países (o jurisdicciones menores) las han adoptado.
En el corazón de todas las propuestas de voto electrónico está la urna electrónica. Esta es básicamente una computadora, con una interfaz usuario limitada para sólo permitir un conjunto específico de operaciones, construida dentro de una caja o maletín que dificulten el acceso a cualquiera de sus componentes fuera del expresamente autorizado, y encargado de recibir cada uno de los votos, convirtiéndolos en información almacenada de forma electrónica. Por medio de un procedimiento previamente diseñado, las autoridades electorales pueden indicarle que deje de recibir votos, y entregue los totales que cada una de las opciones recibió.
Las primeras urnas electrónicas que cumplen con esta definición, las llamadas DRE voting machines (Direct-Recording Electronic, máquinas de voto electrónico de grabación directa) fueron puestas en práctica ampliamente hacia 1996, y al día de hoy, la totalidad de votantes de países tan grandes como la India y Brasil, y amplios segmentos de otros países como los Estados Unidos, votan de esta manera.

2 La confianza y los aguafiestas

No perdamos de vista que si una cosa caracteriza al gremio de los desarrolladores de software es la cantidad de errores (tanto accidentales como, lo que es mucho más peligroso, inducidos) que pueden aparecer en un programa. El mero hecho de que exista un área de especialización tan importante como la seguridad informática lo hace patente: La complejidad hasta de los sistemas más sencillos hace imposible asegurar con toda certeza que una computadora haga lo que que debe hacer.

Para ilustrarlo: Pocas computadoras en el mundo corren hoy sin antivirus. Estos programas se hicieron necesarios dadas las grandes deficiencias de diseño que tuvo el sistema operativo más popular del mundo ante la realidad de estar hoy permanentemente conectados a una red hostil. Y hasta corriendo los sistemas más seguros, es necesario estar al tanto de todas las actualizaciones y notas de seguridad si queremos confiar en que nuestra computadora responde únicamente a nuestras órdenes, y lo hace de forma confiable.
Incluso ante el mismo programador, como proféticamente lo demostró en 1984 Ken Thompson al aceptar el premio Turing (reconocido en nuestro campo como el premio Nóbel de la Ciencia de la Computación) con el artículo /Reflexiones acerca de la confianza en la confianza/1 , un programador siempre confía ciegamente en un conjunto de programas sobre de los cuales construye (compilador, ligador, sistema operativo), y por tanto, un atacante determinado sólo tiene que bajar lo suficiente para plantar un troyano.

3 Desconfiando del DRE… Y de lo demás

Expertos en seguridad informática no tardaron en señalar diversos expertos diversas fallas elementales en el voto DRE; el principal, el de la confiabilidad. Si los votos únicamente son grabados en la memoria electrónica, ¿cómo puede asegurarse que reflejen fielmente el sentido del voto de cada individuo? O puesto de otro modo, ¿cómo podría asegurarse un recuento de los votos en caso de ser nacesario?
La respuesta no se hizo esperar: A cada voto emitido, sería impreso un comprobante o testigo del voto, mismo que serviría para contar los votos manualmente en caso de impugnación. Este esquema es conocido como VVPAT (Voter-verified paper audit trail, Rastro auditable en papel verificado por el votante).
Esto, si bien ha sido aceptado por numerosos sistemas electorales en el mundo, sigue sin ser suficiente. Como sugiere Federico Heinz2, hay varios esquemas que podrían reventar una elección con este planteamiento. Por ejemplo, si las personas interesadas en sabotear una urna, tras votar, reclaman ante la mesa de autoridades indicando que la urna registró un voto contrario a lo que le solicitaron, podrían llevar a que se anulen todos los sufragios emitidos por dicha urna, dado que son potencialmente ilegítimos.
Por otro lado, podría presentarse nuevamente el escenario que se dió en la ciudad de Nueva York en 20103: Al calentarse las urnas electrónicas, emitían votos aleatorios por error. Se estima que esto puede haber invalidado hasta el 30% de los votos efectivos de algunas
mesas.

4 La futilidad de los simulacros

Este 2012, el principal proyecto de implementación de voto electrónico en México será en las elecciones locales del Estado de Jalisco. Uno de los muchos puntos preocupantes de este ejercicio es que, como pruebas previas a la instalación de más de mil urnas electrónicas en dos distritos electorales y un municipio, las únicas pruebas de confiabilidad disponible para ser analizada públicamente son cinco simulacros.
¿Qué puede comprobarse en un simulacro? Que, en el mejor de los mundos posibles y sin ninguna intencionalidad maligna, las urnas funcionen como dicen funcionar. En caso de haber algún componente malicioso en las urnas, es del total interés de quien lo haya sembrado que no cause ningún comportamiento inusual (para no perder su agente encubierto sin obtener la ventaja que le llevó a introducirlo en primer lugar). Un simulacro busca demostrar que, bajo condiciones controladas, la elección no colapsa. Y lo peor del caso es que en este caso, 3 de los 4 simulacros que habían ocurrido hasta la fecha en que este documento fue escrito registraron fallos diversos que hacían –ya a menos de dos meses del proceso electoral– replantearse si se emplearían o no4. En el Distrito Federal, la implementación de urnas electrónicas licitadas a la misma empresa que las provee en Jalisco fue rescindida, en parte, por habérsele encontrado 28 fallas5.
¿Un simulacro exitoso aseguraría que no habrá fallas el día de la elección? ¡De ninguna manera!

5 Conclusión

Por restricciones de espacio, en este texto apenas me ha sido posible arañar algunos de los puntos más notorios del voto electrónico, y de por qué, comprendiendo puntos básicos de seguridad en cómputo y estando conscientes de la gran importancia que tiene el voto dentro de un sistema democrático representativo como el que aspiramos tener en nuestro país, resulta imposible confiar en que las urna electrónica resuelva nuestros problemas de confianza — Muy por el contrario.
Se ha hablado de emplear al voto electrónico para resolver otros problemas, como el del costo o la agilidad de la transmisión de resultados. Estos puntos pueden desmenuzarse y descartarse con todavía mayor facilidad que el aquí presentado.
Si este breve artículo resultó de su interés, les invito a leer el artículo publicado a fines del 20116 , así como el abundante material que al respecto ha generado la Fundación Vía Libre (Argentina)7, destacando el libro Voto electrónico: los riesgos de una ilusión, publicado en 20098.

Pies de página:

1 Reflections on Trusting Trust, Ken Thompson, Communications of the ACM, Vol. 27, No. 8, August 1984, pp. 761-763
2 Urnas electrónicas: con imprimir el voto no alcanza, Federico Heinz, Fundación Vía Libre, septiembre de 2010; http://www.vialibre.org.ar/2010/09/12/urnas-electronicas-con-imprimir-el-voto-no-alcanza/
3 Machine Casts Phantom Votes in the Bronx, Invalidating Real Ones: Report, The Empire, mayo de 2012; http://www.wnyc.org/blogs/empire/2012/may/09/reports-find-machine-errors-led-uncounted-votes-2010/
4 Pide diputada que IEPC esté listo a llevar a cabo elección tradicional, Zaira Ramírez, El Informador, 8 de mayo de 2012;
http://www.informador.com.mx/primera/2012/374801/6/pide-diputada-que-iepc-este-listo-a-llevar-a-cabo-eleccion-tradicional.htm
5 Urnas electrónicas tienen 28 fallas: IEDF, Jonathan Villanueva, El Universal, 13 de abril del 2012; http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/111073.html
6 Voto electrónico: ¿Quién tiene realmente la decisión?, Construcción Colaborativa del Conocimiento (IIEc-UNAM), Gunnar Wolf, 2011; http://seminario.edusol.info/seco3/pdf/seco3_apend3.pdf
7 Fundación Vía Libre — Voto electrónico http://www.votoelectronico.org.ar/
8Voto electrónico: los riesgos de una ilusión, Fundación Via Libre, 2009; http://www.vialibre.org.ar/wp-content/uploads/2009/03/evoto.pdf

Voto Electrónico, 2012

Submitted by gwolf on Tue, 08/21/2012 - 19:00
Wolf G.  2012.  Voto Electrónico, 2012. Software Gurú. :44,45.

¿Más acerca de votaciones? Sí, escucho el clamor de todos nuestros lectores, después de un proceso electoral más, de haber nuevamente soportado meses de saturación de candidatos en los medios. Sin embargo, este es el momento justo para analizar una importante parte del proceso electoral en la cual los desarrolladores de software, expertos en seguridad y administradores de sistemas podemos ejercer influencia sobre el rumbo que sigue el país — Y darnos el lujo de ignorar nuestro rol de profesionales hablaría muy mal de cada uno de nosotros. Es por esta razón que presento esta actualización de estado y reflexión acerca de lo que puede esperarle a nuestro país de avanzar las propuestas de adopción del voto electrónico.

Los lectores asiduos de Software Gurú podrán recordar que abordamos ya este tema en el número 27 (febrero del 2010)1. Desde entonces, tuve oportunidad de participar en algunas publicaciones2 en las que expliqué los puntos básicos acerca de por qué toda implementación que pueda hacerse de voto electrónico, sin importar las mejores intenciones o incluso la pericia técnica del equipo que entregue una solución, no hay manera de que ésta resulte más confiable y garantice mejor cuidado de los derechos del votante que una revisión hecha por humanos de votos emitidos en papel.

1 Urnas electrónicas

Cuando nos hablan del voto electrónico, casi siempre pensamos directamente en las urnas electrónicas, estaciones de propósito específico diseñadas y configuradas para recibir directamente cada uno de los votos de los electores. Sus proponentes argumentan a su favor principalmente por tres razones: Reducción de costos, tiempo de entrega de resultados y mayor confiabilidad en el proceso. Estos tres puntos, como lo explico en los artículos citados anteriormente, se vienen abajo incluso ante una revisión somera del tema.

En México, el tema de las urnas electrónicas no nos resulta nuevo. Los primeros intentos fueron pilotos limitados en el Distrito Federal, en el año de 2003, y en Coahuila, en 2005, para las elecciones locales. En ambos casos, las urnas fueron desarrolladas en casa, y aplicadas a muy pequeña escala.

Para Coahuila, en 2008 la experiencia se repitió en 11 municipios. Las urnas se emplearon en 10 de ellos, pero en San Buenaventura, los partidos PAN, PANAL y PT impidieron su implementación dado que, argumentaron podría resultar fraudulenta3.

Una muy extraña característica del voto en Coahuila es que, para ”asegurar” que todos los votos correspondieran con la voluntad ciudadana, los votantes tenían que emitirlo por vía electrónica y firmar el comprobante emitido por la urna, depositándolo en una segunda urna para el eventual caso de un recuento. Esto, obviamente, viola al principio de la secrecía del voto, y permite el control corporativo o la compra del voto.

En el Distrito Federal, tras años de aparente silencio, el Instituto Electoral local (IEDF) intentó implementar urnas electrónicas de
manufactura industrial. Tras haber firmado contrato con la empresa Pounce Consulting para la adquisición de 1000 urnas electrónicas, a mediados de abril tomó la decisión de rescindirlo4 por demoras injustificables en la entrega de los equipos, así como por 28 fallas como:

…Ensamblados incompletos, chapas trabadas, ranuras abiertas en el depósito de votos, micas transparentes, bases derrapantes, puertos extraíbles sin protección, compartimiento del cable sin tapa y carga lenta de la batería.

En este caso, lo destacable es que, si bien grupos de académicos de la UNAM y el IPN localizaron estas 28 fallas, lo que verdaderamente detuvo a la implementación de la urna electrónica fue la demora en la entrega de los equipos. Eso se traduce en que, muy probablemente, el IEDF continuará intentando implementar urnas electrónicas — Y nosotros como sociedad tenemos que mantenernos atentos.

Por último, veamos el caso de Jalisco: El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) aprobó que para la votación local se empleen urnas electrónicas en los distritos 1 y 17 y en el municipio
de Gómez Farías, para un 11% del padrón total. Tras una licitación muy cuestionada5, la empresa ganadora fue también Pounce Consulting. En este caso, al igual que en el DF, la empresa demoró la entrega de las urnas en casi seis semanas, apenas entregando a tiempo cuando ya se analizaba la cancelación del contrato.

Previo a la elección, se realizaron cinco simulacros para presentar la urna a la población, y para ir corrigiendo los problemas que presentaran — Al que más seguimiento se le dió fue al que afectaba la secrecía del voto (podía verse el testigo impreso de los votantes anteriores). Las variaciones eléctricas han llegado causaron, al menos en una ocasión, impresión descontrolada de votos, y en los simulacros se han reportado urnas pre-cargadas6.

El modelo de urna empleado en Jalisco incluye no sólo el acopio de la votación, sino que la transmisión de los resultados por vía de telefonía celular a las cabeceras distritales. Esto, si bien está protegido por criptografía, abre nuevas vías de ataque: No sólo cada una de las urnas se conecta a la red celular (aunque sea sólo por breves instantes al cerrarse la votación), sino que los equipos centrales deben estar a la escucha. Esto permite no sólo un ataque que comprometa el sentido de los votos emitidos, sino que abre la puerta para ataques negación de servicio.

Un problema reportado en cerca del 20% de las urnas fue, precisamente, la falta de cobertura celular. El distrito 1 de Jalisco cubre la parte norte del estado, una zona de profundas barrancas y de una gran cantidad de poblados de muy difícil acceso — Y que no tienen cobertura de telefonía celular. El planteamiento de realizar las votaciones con urnas que contemplan la transmisión de datos por esta vía no sólo revela una profunda desconexión respecto a la población objetivo a cubrir, sino que –al presentar distintas vías para que se lleve a cabo el acopio de la información– abre un vector más para el ataque, ya no tanto técnico sino que a través de la ingeniería social.

Un punto alarmante de la implementación en Jalisco es el traslado de la figura legal de lo que constituye un voto. Si bien las urnas empleadas emiten testigos para asegurar la posibilidad de un recuento (cabe mencionar, no es universalmente aceptado que esto sea garantía suficiente), el documento de validez legal no es el papel testigo sino que el estado interno de la memoria de la urna electrónica. En caso de presentarse un recuento, citando al consejero electoral Carlos Martínez Maguey, ”existe la posibilidad de que […] se puedan contar los testigos de voto, no es vinculante el resultado del testigo de voto, pero siempre nos dará el mismo resultado que la base de datos”. Los votos están en la memoria, y el papel únicamente da fé de ello. Esto es, en Jalisco se ha legalizado la desmaterialización del voto. Y si bien el proceso electoral mexicano –como siempre– todavía da para muchas impugnaciones, hay reportes de inconsistencias7 entre el números de votantes del IFE y del IEPC en la misma casilla.

2 Voto no presencial

México es un país fuertemente expulsor de migrantes, principalmente a los Estados Unidos, pero a muy diversos puntos del mundo. Parte importante de los migrantes mexicanos, además, están en una situación de precariedad legal que les hace imposible registrarse como residentes legales o desplazarse libremente en su país de residencia, por lo cual el modelo que requiere registrarse y desplazarse hasta una embajada o consulado no aplican. Se han planteado dos modalidades para realizar el voto no presencial: El voto en línea y el voto postal.

Antes de analizar estas alternativas, es muy importante explicitar a lo que renunciamos con ambas: Perdemos la garantía de que el votante sea verdaderamente quien dice ser. En caso del voto postal, es bastante probable que el votante correcto reciba el paquete con las boletas en la dirección indicada, pero mantiene la necesidad de registrar una dirección postal permanente, lo cual rompe con el planteamiento de origen.

En el caso del voto electrónico, la perspectiva es peor aún, porque si bien el potencial elector podía registrarse presentando los datos de su credencial electoral, las instrucciones y contraseña le son enviadas por correo electrónico. La confiabilidad y la confidencialidad de los proveedores de servicios de correo electrónico, especialmente de los gratuitos (que son por mucho los más frecuentemente utilizados) no garantizan que sea genuinamente el votante quien los revisa, especialmente en el caso de la población con menor dominio de la tecnología. Lo que es más: En un escenario como el ampliamente impugnado en las elecciones recién ocurridas, la compra de votos se vuelve trivial: Basta con que el votante entregue su contraseña en los días previos al operador electoral, y que éste verifique el poder votar por su propio partido, para la entrega de los recursos económicos.

En una plática informal con personal del IEDF, me indicaron estar al tanto de esta realidad, pero –dada la cantidad de población registrada– era un riesgo aceptable: Para este año, hubo 10,786 empadronados — Únicamente el 0.13% del padrón, pese a la grandísima campaña en medios. De ellos, apenas 4192 optaron por hacerlo en línea.

3 Conclusiones

Si bien he definido mi postura al respecto desde hace tiempo ya, he buscado honestamente expertos en seguridad en cómputo independientes (no asociados con empresas vendedoras de sistemas del rubro) dispuestos a argumentar a favor del voto electrónico, y honestamente no he encontrado a ninguno. Sin embargo, el voto electrónico tiene un atractivo desde un punto de vista político — y hay un gran negocio en ofrecer soluciones basadas en él. Nosotros, como profesionales del ramo, más que buscar la oportunidad de negocio espero sepamos responder con los argumentos que hacen del voto electrónico un verdadero peligro para la democracia.

Los vendedores de urnas tienden a argumentar que ha habido elecciones exitosas con voto electrónico, y justifican los fracasos indicando que fueron fallos puntuales de implementación. Sin embargo, nuestro punto es que es precisamente imposible hacer una implementación tan segura y confiable como lo que plantean reemplazar.

En una prueba piloto, o incluso en una primera implementación, es muy poco probable que se presente un ataque. En ambos casos, estaríamos hablando de implementaciones muy controladas, en que prácticamente si se registra una falla es por un error más que por un ataque.

Desde hace algunos meses hemos estado alimentando al Observatorio del Voto Electrónico8. Invito a los interesados a emplearlo como fuente de información, y de unirse a nuestro trabajo de análisis y difusión.

Pies de página:

1 http://sg.com.mx/content/view/919

2 http://seminario.edusol.info/seco3/pdf/seco3_apend3.pdf

3 http://www.eluniversal.com.mx/notas/631827.html

4 http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/111073.html

5 http://votodigital.wordpress.com/2011/11/11/notas-de-una-escandalosa-licitacion-que-arriesga-el-voto-electronico/

6 http://www.lajornadajalisco.com.mx/2012/05/15/todavia-es-viable-aplicar-el-voto-electronico-en-el-estado-figueroa/

7 http://www.informador.com.mx/jalisco/2012/388153/6/el-iepc-desmiente-irregularidades-en-votacion-electronica-de-distrito-1.htm

8 http://evoto.iiec.unam.mx/

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Electronic voting: Talk delivered in Moquegua (Peru)

Submitted by gwolf on Tue, 07/24/2012 - 17:28
Wolf G.  2012.  Electronic voting: Talk delivered in Moquegua (Peru).

While we were at DebConf, all busy and in the organizing frenzy, I was supposed to deliver a talk in Moquegua, Perú, on the evening of July 7. Of course, I was unable to attend. Nevertheless, I accepted, if the talk could be delivered as a pre-recorded video with a live Q&A session afterwards. And so it was.

The talk went quite smooth, and I think I will use bits of it. Video quality is far from great, but well... it was taken using nothing but a webcam and the laptop's integrated microphone. To my surprise, sound quality –that's what matters!– works quite well.

I mostly followed the attached presentation; the video is split in three parts to make it easier to download.

And yes, it's all in Spanish. Translations are, of course, welcome :)

El voto electrónico en 2012: ¿Cómo vamos?

Submitted by gwolf on Tue, 05/22/2012 - 19:28
Written in...: 
2012

Over and over, in different media we are told that all automatization means progress, and is surely a positive change. Many people expect us techies to be the first enthusiasts for all technifying changes — But sometimes, our task is to bring to the public's attention the reasons as to why some processes should not be automatized.

An example for this is voting. Democratic countries have as their maximum, refoundational act the periodic renovation of the ruling class through the free, secret and universal vote. There is, of course, a recognition to the importance that voting holds, as well as the trust needed in their results' processing. Electronic voting, however, puts it at risk more strongly than any other, human-based way.

In this talk, I present a short exposition on why we think this way, and will delineate the current status of electronic voting in different aspects of our country, to be able to present what we can do in the future.

Resumen: 

Una y otra vez, en diversos medios nos insisten en que toda automatización es símbolo de progreso, es algo necesariamente positivo. Mucha gente espera que nosotros, los tecnólogos, seamos los primeros entusiastas de cualquier cambio tecnificador — Pero en algunos casos, nuestra labor es llamar la atención a por qué algunos procesos no deben pasar por la automatización.

Un ejemplo de lo anterior es el del voto. Los países democráticos tienen como el acto máximo y refundacional la renovación periódica de la clase gobernante por medio del voto libre, secreto y universal. Existe, claro, el reconocimiento a la importancia de este hecho, y de la certeza que haya en el procesamiento de sus resultados. El voto electrónico, sin embargo, pone en riesgo de una manera mucho más fuerte que cualquiera otra implementada a escala humana.

Presentaré una exposición corta respecto a por qué pensamos de esa manera, y delinearé el estado actual del voto electrónico en diversos ámbitos de nuestro país, para poder evaluar con mayor certeza lo que podamos hacer a futuro.

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Voto electrónico

Submitted by gwolf on Tue, 01/26/2010 - 16:46
Wolf G.  2010.  Voto electrónico. Software Gurú.

Nota: Este artículo lo comencé a trabajar para publicarlo como parte del trabajo del Seminario Construcción Colaborativa del Conocimiento. Al ver que era pertinente e indicado para su inclusión en mi columna para la revista SoftwareGurú, lo utilicé ahí también — Pero tuve que reducirlo a menos de la mitad de su extensión original. Aquí lo presento completo, en una versión muy similar a la que será publicada como resultado del Seminario, refiriendo hacia aquí a los lectores interesados de la revista. Como archivos adjuntos (al final) encontrarán también la versión de SoftwareGurú.

Voto electrónico

La postura que ante las votaciones electrónicas han tomado diversos grupos relacionados con la creación y escrutinio de software y de procesos sociales ilustra muy bien varios de los puntos delineados en otros capítulos de la presente obra. Este capítulo formaba parte originalmente del capítulo «Software Libre y Construcción Democrática de la Sociedad», e ilustra uno de los puntos y de las maneras en que las comunidades de creación de conocimiento tanto de seguridad en cómputo como de Software Libre han abordado un punto de gran importancia para la vida en sociedades democráticas actuales, insertándose en el entorno político imperante. Hemos decidido, tanto por la extensión como por la relación de este tema con varios otros de los presentados en esta obra, hacer del presente apartado un capítulo independiente.

Los promotores de las diferentes vertientes del Conocimiento Libre son los primeros en recalcar los tremendos fallos –conceptuales y de implementación– que hacen que las estaciones computarizadas de emisión y contabilización de votos sean, desde su planteamiento, una causa perdida [1] — Ninguna de las numerosas implementaciones a la fecha han salido airosas ante el escrutinio (incluso casual) de expertos en seguridad [2], a veces con resultados verdaderamente nefastos [3], [4]. Los escrutinios generalmente han sido dirigidos por grupos de activistas independientes buscando señalar las deficiencias del proceso, con la muy notable excepción del ejemplo puesto por el Tribunal Superior Electoral de Brasil, al cual abordaremos más adelante.

Obviamente, estos resultados no son del agrado de las compañías que buscan vender máquinas supuestamente seguras, diseñadas ex-profeso para el conteo de votos. Se han dado a conocer incluso amenazas hechas contra dichos equipos de investigadores [5] por desarrollar estos trabajos. En este caso, la demanda es que, en asuntos tan sensibles, relevantes e intervenibles como la vida democrática, es sencillamente imposible asegurar los elementos básicos de confiabilidad y auditabilidad.

Diversos argumentos han sido esgrimidos a favor del voto electrónico, pero pueden ser resumidos en tres:

  • Disminución de costos: Un adecuado proceso democrático es caro. La papelería electoral debe ser impresa con mecanismos suficientes para asegurar su unicidad, deben proveerse mecanismos para garantizar que sólo los electores autorizados emitan su voto, y debe haber garantías de no manipulación para todos los componentes involucrados en el proceso. La automatización del proceso ayuda a implementar estos candados a un menor costo.
  • Agilidad en la obtención de resultados: No hay nada que genere mayor falta de confianza y suspicacia en los procesos que una demora en la publicación de los resultados. Se ha argumentado que a través del voto electrónico, los resultados pueden ser anunciados prácticamente de inmediato tras haberse cerrado la casilla.
  • Confiabilidad de los actores: La experiencia de muchos países en torno a los fraudes electorales apunta dolorosamente a la falta de integridad de los actores involucrados en el proceso — Personas susceptibles ya sea a la compra de concienicas, a la extorsión, o directamente a la violencia física; si todo el proceso es controlado por computadoras, éstos factores deberían perder peso.

En las siguientes secciones analizamos por qué los tres argumentos caen por su propio peso.

Agilidad en la obtención de resultados

Una de las principales obsesiones de la sociedad actual es la velocidad del acceso a la información. Los medios electrónicos de comunicación y el uso de Internet nos han acostumbrado a que la información debe estar disponible tan pronto ocurren los hechos, y debe llegar a toda la sociedad tan pronto está disponible.

Los sistemas electorales en general estipulan que, para no manipular los resultados de una elección en proceso, no deben darse a conocer sus resultados parciales hasta que haya cerrado la última de las urnas – No hacerlo de esta manera significaría que la tendencia influiría en los resultados de muchas maneras indeseables. Sin embargo, una vez que cierra ésta última urna, en la mayor parte de las democracias modernas hay un periodo típicamente de un par de horas en que es necesario esperar a que las autoridades electorales recopilen la información generada por típicamente decenas de miles de casillas y den a conocer el resultado. Hay una gran presión por parte de los ciudadanos, y muy especialmente de los medios, para que las autoridades electorales publiquen los resultados de inmediato. Además del apetito por la información expedita, ésto viene fundamentado en ejemplos de ocultamientos de información que eran realizados conforme los números comenzaban a fluir — Ejemplo de esto son las declaraciones que hizo veinte años más tarde Manuel Bartlett Díaz, quien fuera en 1988 Secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral durante las muy cuestionadas elecciones presidenciales de 1988 [6]: La decisión de no dar a conocer datos preliminares fue tomada por el presidente Miguel de la Madrid, dado que, cito: si se oficializaba en ese momento –con datos parciales– que Cárdenas Solórzano iba ganando, al final nadie aceptaría un resultado distinto.

En la experiencia mexicana, la situación ha cambiado radicalmente de la imperante hace tan sólo dos décadas, como claro resulado de las frecuentes acusaciones de fraude electoral que nuestro sistema electoral ha sufrido — En vez de una demora cercana a una semana, el Instituto Federal Electoral y las autoridades correspondientes de cada uno de las entidades federativas publican los resultados de las encuestas de salida y los conteos rápidos típicamente dentro de las dos primeras horas tras haber concluído la votación, siempre que haya suficiente márgen estadístico para no causar confusión en la población.

Impulsar una solución con tantos riesgos como una urna electrónica para ganar como tope estas dos horas sencillamente no tiene sentido. Además, el tiempo invertido por los funcionarios electorales en cada casilla en el conteo de votos emitidos es sólo una fracción del dedicado a las tareas de verificación y protocolización que deben llevarse a cabo antes de declarar concluída una elección. Sumando ésto a que –por consideraciones de seguridad– las estaciones de voto no están pensadas para contar con conectividad a red (y que ni los países más industrializados cuentan con una cobertura de Internet del 100% de su territorio), por lo cual debe haber forzosamente un paso manual de comunicación de resultados al centro de control de la autoridad electoral, el argumento de reducción de tiempos queda descartado.

Federico Heinz cierra su texto «¿El voto electrónico mejora la democracia?» [7] con la siguiente idea:

Una alternativa factible es realizar la votación mediante formularios que contengan a todos los partidos, dejar que los votantes marquen su elección con tinta, y usar un scanner óptico para hacer un escrutinio automático, verificable mediante un simple recuento manual. No hay nada en contra de un escrutinio electrónico, pero digitalizar el acto mismo de la emisión del voto es extremadamente peligroso para la democracia.

El uso de boletas a papel y tinta aptas para ser scanneadas por equipo de reconocimiento óptico puede ser la opción más adecuada en este sentido. Permite la verificación de cientos de boletas en apenas un par de minutos, y permite conservar todos los atributos positivos del sistema tradicional.

Confiabilidad de los actores

Algunos proponentes del voto electrónico mencionan que con el voto tradicional en papel todos estos fraudes siempre han existido1, y que éste no agrava los riesgos — Sin embargo, más que reducir las posibilidades de los agentes fraudulentos, al implementar el voto electrónico estaríamos aumentando la profundidad a la que podrían llegar, e imposibilitando cualquier acción de auditoría o rendición de cuentas.

La votación electrónica tiene muchas modalidades y muchas aristas. En líneas generales, y contrario a lo que muchos esperarían, los expertos en seguridad informática y los activistas sociales involucrados en esta lucha no recomiendan exigir que las urnas electrónicas estén basadas en Software Libre para su funcionamiento, sino que sencillamente recomiendan en contra de su utilización. Citando a Heinz, [7]:

El mecanismo de auditar completamente el funcionamiento de las urnas es impracticable. Esta es una tarea que sólo podría ser ejecutada por una elite de especialistas, de los que hay muy pocos en el mundo, y requiere la cooperación de las empresas que proveen las urnas así como de todos sus proveedores. Y aún si consiguiéramos todo eso, la eficacia de una auditoría sería más que dudosa: no sólo debemos garantizar que todo el software es correcto (lo que es imposible), sino que además debemos verificar que el software presente en las urnas el día de la elección es idéntico al auditado, tarea que nuevamente requiere de especialistas. ¿Y por qué hemos de confiar en los especialistas, si no queremos confiar en sacerdotes ni en empresas? Una de las muchas virtudes del "anticuado" sistema de escrutino tradicional es que cualquier persona que sepa leer, escribir y hacer operaciones de aritmética elemental está en condiciones de controlarlo. Esta es una característica esencial y no debemos renunciar a ella.

Uno de los más interesantes argumentos que ilustran por qué las urnas electrónicas carecen inherentemente de confiabilidad es el presentado —sin aplicarlo en éste ramo específico— por Ken Thompson en 1983 [8], en su discurso al recibir el Premio Turing de la ACM2. Thompson hace una sencilla demostración de por qué un sistema que llega al usuario final (y esto es mucho más cierto hoy en día que en 1983, en que los lenguajes y marcos de desarrollo utilizados suben increíblemente en la escala de la abstracción comparado con lo existente entonces) es prácticamente imposible de auditar por completo un programa, ni siquiera teniendo su código fuente, ni siquiera teniendo el código fuente del compilador. Traduciendo de las conclusiones de Thompson:

La moraleja es obvia. No puedes confiar en el código que no creaste tú mismo. (Especialmente código proveniente de compañías que emplean a gente como yo). No hay un nivel suficiente de verificación o escrutinio de código fuente que te proteja de utilizar código no confiable. En el proceso de demostrar la posibilidad de este tipo de ataque, elegí al compilador de C. Podría haber elegido a cualquier programa que manipule a otros programas, como al ensamblador, cargador, o incluso microcódigo embebido en el hardware. Conforme el nivel de programación se vuelve más bajo, éstos fallos se volverán más y más difíciles de detectar. Esta vulnerabilidad bien instalada en microcódigo será prácticamente imposible de detectar.

Éste argumento ha sido clave para llegar a conclusiones como la adoptada en marzo del 2009 por la Corte Suprema de Alemania [9],[10]:

Un procedimiento electoral en el que el elector no puede verificar de manera confiable si su voto fue registrado sin falsificación e incluido en el cálculo del resultado de la elección, así como comprender cabalmente de qué manera los votos totales emitidos son asignados y contados, excluye del control público a componentes centrales de la elección, y por lo tanto no alcanza a satisfacer las exigencias constitucionales.

El punto de la confiabilidad es el que más fervientemente se sigue debatiendo. El caso brasileño resulta muy esperanzador: A diferencia de la mayor parte de los gobiernos de países supuestamente desarrollados, en Brasil la tecnología utilizada para el voto electrónico está completamente basada en tecnología desarrollada localmente, empleando software libre. En noviembre del 2009, el Tribunal Superior Electoral brasileño convocó a la comunidad de seguridad a encontrar vulnerabilidades sobre las estaciones receptoras de votos, a cambio de una recompensa económica para los mejores análisis[11]. Dentro de los términos estipulados, sólo uno de los participantes (Sergio Freitas da Silva) logró su propósito [12]. Y si bien no logró vulnerar los resultados de éste sistema, sí logró –mediante un monitoreo de las radiaciones electromagnéticas– averiguar por quién emitía su voto cada uno de los electores, rompiendo el principio de secrecía electoral, empleando únicamente equipo casero de bajo costo al buscar que esto fuera meramente una prueba de concepto; un atacante determinado podría utilizar equipo mucho más sofisticado para intervenir las votaciones a mucha mayor distancia.

Y si bien el sistema empleado por Brasil sale mucho mejor parado que los empleados en Europa y Estados Unidos, no debemos tomar la ausencia de evidencia por evidencia de ausencia: Lo único que demostraron es que ninguno de los atacantes pudo demostrar una vulnerabilidad en el periodo estipulado, o no quiso hacerlo por el precio ofrecido, pero nada indica que no haya fallas no encontradas — O peor aún, puertas traseras intencionales.

Disminución de costos

La sociedad está acostumbrada a lidiar con los bemoles del voto tradicional, utilizando al papel como su medio primario. Una crítica muy común a éstos procesos, especialmente en los países cuyas democracias no están bien consolidadas (y por tanto, requieren de mucho mayor inversión tanto en la vigilancia como en la promoción de la participación de las elecciones) es el costo — En México, citando a un caso extremo (el sistema electoral más caro de América Latina [13]), cada sufragio emitido en las elecciones intermedias del 2009 tuvo un costo superior a los 17 dólares, aunque hay estimaciones que lo llegan a ubicar en hasta 50 dólares, tomando en cuenta gastos ocultos.

Como mencionamos anteriormente, un rubro que en el sin duda podrían presentarse importantes ahorros es en la generación, el manejo y la custodia del material electoral. Sin embargo, como queda demostrado tras el estudio realizado por Feldman, Halderman y Felten a las estaciones de votación Diebold AccuVote-TS [14], las más difundidas en los Estados Unidos y que han sido responsables de la recopilación de votos de hasta el 10% de los electores de dicho país, con conocimiento técnico especializado éstas máquinas presentan un nivel de confiabilidad ante ataques verdaderamente bajo, y permiten —requiriendo de un tiempo mínimo de acceso— la reprogramación resultando en resultados fraudulentos que serían prácticamente imposibles de lograr en una elección tradicional sin recurrir a métodos violentos.

Las vulnerabilidades descritas por Feldman, Halderman y Felten no son privativas a los equipos Diebold — En el sitio Web en el cual está publicado su artículo junto con un video de diez minutos demostrando su ataque y una lista de preguntas frecuentes mencionan: (traducido)

¿Por qué estudiaron éstas máquinas Diebold? ¿Por qué no otras tecnologías para votos?

Estudiamos estas máquinas porque son las que conseguimos. Si hubiésemos tenido acceso a otro tipo de máquinas, probablemente las hubiéramos estudiado.

¿Son otras máquinas más seguras que las que estudiaron?

No lo sabemos. Esperamos que así lo sean —las elecciones dependen ya de ellas— pero no hay suficiente evidencia para responder a esta pregunta

Un rastro impreso verificado por cada votante es la protección más importante que puede hacer más seguras a las máquinas de voto electrónico.

El último punto mencionado es de especial relevancia: Un rastro impreso verificado por cada votante. La única garantía que un votante puede tener de que su voto fue registrado correctamente es que el sistema genere una boleta impresa y de caracter irrevocable, misma que sea verificada por el votante al instante, la cual se convertirá en el documento probatorio de la elección3. No hay manera —ver la cita de [8] en la sección Confiabilidad de los actores— de que el estado interno de una computadora sea confiable, y muchísimo menos cuando hablamos del proceso más importante y más sensible de la vida política de un país.

Llegamos entonces a una contradicción: El equipo de votación no es barato, en términos absolutos. Su adquisición por parte de un gobierno o ente de autoridad podría justificarse si se plantea prorratear a lo largo de varias elecciones — pero si éste tiene que estar sujeto a una estricta vigilancia contínua, incluso en los años en que no será utilizado. Debe recibir mantenimiento, y debe abastecerse con una cantidad no despreciable de insumos, para asegurar un rastro impreso verificado. Además, en caso de sufrir un desperfecto, todas las casillas deben tener un plan de respaldo: Casi indefectiblemente, esto significaría tener papelería tradicional para enfrentar desde un desperfecto del equipo hasta un sabotaje, por ejemplo, en el suminstro eléctrico. Por tanto, el supuesto ahorro puede volverse en contra nuestra, convirtiéndose en un gasto mucho mayor al que implican las votaciones tradicionales.

Referencias

  • [1.] ¿El voto electrónico mejora la democracia?, Heinz, Federico , (2006)
  • [2.] Evidence of New Jersey Election Discrepancies, Felten, Ed , (2008)
  • [3.] Are Your Votes Really Counted? Testing the Security of Real-world Electronic Voting Systems, Balzarotti, D., Banks G., Cova M., Felmetsger V., Kemmerer R., Robertson W., Valeur F., and Vigna G. , International Symposium on Software Testing and Analysis, 20/07/2008, Seattle, WA, (2008)
  • [4.] Evaluating the Security of Electronic Voting Systems, Balzarotti, D., Banks G., Cova M., Felmetsger V., Kemmerer R., Robertson W., Valeur F., and Vigna G. , The Computer Security Group at UCSB, (2008)
  • [5.] Interesting Email from Sequoia, Felten, Ed , (2008)
  • [6.] De la Madrid me ordenó no informar que Cárdenas iba ganando, asegura Bartlett, , La Jornada, 2008/07/03, Volume 2008, Mexico, (2008)
  • [7.] ¿El voto electrónico mejora la democracia?, Heinz, Federico , (2006)
  • [8.] Reflections on trusting trust, Thompson, Ken , Communications of the ACM, 08/1984, Volume 27, Number 8, p.761-763, (1984)
  • [9.] Beim Einsatz elektronischer Wahlgeräte müssen die wesentlichen Schritte der Wahlhandlung und der Ergebnisermittlung vom Bürger zuverlässig und ohne besondere Sachkenntnis überprüft werden können., BVerfG , p.paragraph 1-163, (2009)
  • [10.] Alemania: urnas electrónicas anticonstitucionales, Heinz, Federico , 2009/03/06, Volume 2009, Number 2009/03/06, (2009)
  • [11.] Teste de segurança do sistema eletrônico de votação, , Volume 2009, Number 2009/12/29, (2009)
  • [12.] Un investigador logra violar el secreto del voto en las urnas brasileñas, Busaniche, Beatriz , Voto electrónico, Volume 2009, Number 2009/12/29, Buenos Aires, Argentina, (2009)
  • [13.] Cuesta el voto en México 18 veces más que el promedio en AL, dicen expertos, Urrutia, Alonso, and Martínez Fabiola , La Jornada, 2009/06/19, (2009)
  • [14.] Security Analysis of the Diebold AccuVote-TS Voting Machine, Feldman, Ariel J., Halderman Alex J., and Felten Ed , 2007 USENIX/ACCURATE Electronic Voting Technology Workshop (EVT’07), 08/2007, (2007)
  • 1. p.ej. http://seminario.edusol.info/resena/beatriz-ramirez/2009/03-1 (requiere registro)
  • 2. Premio al que comunmente se hace referencia como el nóbel del cómputo
  • 3. Y claro está, es fundamental que cada una de estas boletas sea generada por separado, recortada de la inmediata anterior y posterior, con garantía de que no haya un patrón seguible en el corte, para garantizar el anonimato del elector
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