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Voto electrónico: Es cuestión de confianza

Submitted by gwolf on Thu, 05/09/2013 - 11:36
Wolf G.  2013.  Voto electrónico: Es cuestión de confianza.

Voto electrónico. La sociedad en general espera que nosotros los tecnólogos seamos los primeros en apoyarlo, sus principales promotores e impulsores. Lo que es más, por lo que he visto en diversos países… ¡Parece que la sociedad en general lo apoya!

Pero… ¿Qué es lo que apoyan? Hablar del voto electrónico así, como de un bien abstracto, no nos aclara lo suficiente el panorama como para entender cuál es la motivación real — Cuál es el problema que plantea resolver, y por qué esa respuesta se antoja deseable para la sociedad de nuestros países. Y mientras resolvemos esa pregunta, probablemente también encontraremos qué es lo que verdaderamente hay detrás de estas propuestas.

Los argumentos principales que se esgrimen a favor de migrar a un esquema de voto electrónico son la inmediatez de los resultados, la confiabilidad de los resultados, y el costo del material electoral. Y tristemente… adoptar esta forma de votación no presenta la menor mejoría en ninguno de ellos. En este texto abordaré los dos primeros apartados; el tema del costo no es menor, y también resulta profundamente engañoso, pero analizarlo nos llevaría por una temática distinta — Claro está, para los lectores interesados en profundizar sobre este tema, o cualquier otra arista de esta temática, me pongo a sus órdenes en mi dirección electrónica.

Emplearé como principal caso de referencia para este análisis a las pasadas elecciones generales en Venezuela, celebradas el 14 de abril. Hasta ahora, Venezuela ha sido visto como caso paradigmático del éxito del voto electrónico… Pero eso ha sido, precisamente, porque hasta ahora no se había presentado ningún caso disputable. Esto es, porque el resultado de la elección ha estado dentro del umbral aceptable para su sociedad. ¿Qué pasa cuando cruzamos el márgen mínimo de confianza? Ahora que tuvieron un resultado cerrado, con un márgen de sólo 1.5%, se ha presentado una crisis de credibilidad, movilizaciones sociales, e incluso ocho personas muertas en los disturbios.

Podemos comparar el desarrollo posterior de los acontecimientos con lo que ocurrió en México, un país de grado de desarrollo socioeconómico no demasiado distinto del venezolano, con aproximadamente el doble de superficie y cuatro veces la población de Venezuela, y que lleva su sistema electoral federal prácticamente de forma 100% manual, en las últimas dos elecciones federales (2006 y 2012). En la primera, el márgen oficial de diferencia fue del 0.5%, y en la segunda, del 6.5%.

En primer término, la inmediatez. Desconfiamos del periodo en que la autoridad tiene ya los resultados emitidos pero no ha emitido los resultados, porque son el periodo perfecto para instrumentar un fraude.

¿Cómo es el proceso en una elección “tradicional” con boletas de papel? En México, en 2006, la última casilla cerró a las 20:00 (hora del centro) autoridad electoral decidió no emitir resultados preliminares a las dos horas, como acostumbra hacerlo, porque la diferencia era demasiado estrecha y podía variar. Fue hasta las 3AM que el resultado preliminar fue hecho público, y no fue sino hasta tres días más tarde que se confirmó la cifra oficial — Y sí, la distancia entre el primer y segundo lugar se redujo de 1.2 a 0.5%. Sin embargo, lo fundamental en este sentido es que la autoridad electoral esperó hasta que, estadísticamente, el resultado era ya estadísticamente irreversible — Y esto ocurrió a las 3AM, esto es, 7 horas después de cerrada la última casilla.

Ahora, la tensión post-electoral tras un resultado tan cerrado fue tan grave en 2006 que para el 2012 se decidió que los resultados se harían públicos incluso antes de que se estableciera una tendencia clara. Desde las 20:00 podían consultarse los resultados parciales, y hacia las 22:00 el conteo había avanzado lo suficiente como para estabilizarse en lo que fue el resultado final — 2 horas después de cerrada la última casilla.

En Venezuela, en 2013, el cierre de casillas fue a las 18:00 el resultado fue publicado a las 22:00, esto es, 4 horas después del cierre del periodo legal. Si bien la diferencia con los procesos mexicano es el rango de oficial de los resultados (en el caso mexicano, el número total publicado fue del conteo rápido, mientras que el resultado oficial fue apenas confirmado tres días más tarde, y en Venezuela el dato tenía ya caracter de oficial), la diferencia resulta meramente semántica: En ambos casos, el primer resultado se presenta aún sujeto a ajustarse en base a las denuncias de irregularidades, y está sujeto a auditoría por parte de los actores relevantes. Y sí, también en Venezuela el resultado se ajustó levemente en los días posteriores.

Sin embargo, entramos aquí al tema fundamental que busco abordar: En un entorno de cuestionamiento y de votaciones cerradas, como podemos observara la población no le importa tanto si el conteo es hecho por máquinas o por personas. Si el entorno político no genera confianza, una elección cerrada llevará a movilizaciones callejeras y, si los políticos actores no lo manejan con prudencia, a violencia física.

Ahora bien, MoofMonster es un espacio para hablar de tecnología más que de política, ¿no es cierto? ¿A qué viene esta participación entonces? Lo que me interesa compartir con ustedes, de tecnólogo a tecnólogo, es por qué precisamente a nosotros debe preocuparnos que se plantee una adopción a ciegas, que esa sociedad en general de la que hablábamos al principio asuma que, sólo por contener tecnología, el voto electrónico representa una ventaja sobre del sistema electoral que conocemos de toda la vida.

Ilustremos esto con un símil: Frecuentemente, al presentar este tema, me han preguntado: «Yo confío en la seguridad electrónica para mis transacciones económicas. ¿Por qué no habría de confiar para mi voto?» Y la respuesta resulta obvia: La auditabilidad. El comprobante que liga a cada transacción — El banco relaciona al comprador y al vendedor, quienes pueden verificar por separado que la transacción haya o no sido realizada, así como la cantidad de que se trata. En caso de haber alguna anomalía en la transferencia respecto a lo que esperaban, incluso semanas más tarde, ambos pueden exigir al banco la revisión de la transacción.

Esto nos lleva a que el problema fundamental es que, sencillamente, no puede existir una implementación de voto electrónico que nos garantice un nivel de confiabilidad tan alto como el de un proceso basado en papel dos características básicas: La integridad y la secrecía del voto — Esto es, poder asegurar tanto al momento de la emisión como en una revisión posterior que el sentido de cada uno de los votos emitidos será siempre el que el votante decidió y, al mismo tiempo, imposibilitar que se revele el voto de una persona dada. ¿Por qué es tan importante el secreto electoral? Porque es la única manera en que la podemos evitar la compra de votos o el voto bajo presión: Nadie, ni siquiera el mismo votante, debe poder demostrar ante un tercero por quién votó.

Argumentan que respaldar cada voto en un comprobante impreso soluciona este problema. Esto es falso, por varias razones. La primera, y más importante, es que cuando es implementado un sistema electoral basado en voto electrónico, el documento de valor legal es la memoria de la computadora. Así es, contrario a nuestras expectativas, los papelitos testigo emitidos no son un documento legal. Podemos ver esto en Venezuela: Las solicitudes de recuento fueron desechadas; Luisa Estela Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, aseguró que en Venezuela el voto manual no existe y que, por lo tanto, quienes dicen exigir un recuento voto por voto engañan a sus seguidores.

Hay otros argumentos relativos a la impresión de comprobantes — Desde estudios estadísticos que apuntan a que no todos verifican lo que aparece impreso en un pequeño papel (especialmente entre la población con debilidad visual). Otros datos apuntan a votantes que se llevan su recibo, confiando en que resultará irrelevante (y posiblemente para cerrar el círculo para una compra de votos). Otros más apuntan a la dificultad que enfrentaría un votante si quisiera demostrar que él quiso emitir su voto en un sentido, pero la máquina lo imprimió en otro: ¿Cómo debe reaccionar la mesa electoral ante ello?

Podría (y me gustaría) seguir argumentando, aunque sé que probablemente esto comenzaría a sumir a más de uno de los lectores en el aburrimiento — Les dejo sólo un último punto para reflexionar: Alemania fue uno de los primeros países en incursionar en el voto electrónico. En 2009, lo abandonó por completo.

El argumento esgrimido por la Suprema Corte Federal es tan demoledor como bello: ¿Quién está facultado para realizar el escrutinio? El proceso democrático tiene muchos ingredientes que invitan al involucramiento de la sociedad. Es por eso que, prácticamente en todos los países del mundo, los funcionarios electorales son ciudadanos sin afiliación partidaria o gubernamental, seleccionados por sorteo. Cualquier persona con escolaridad básica e interés en la vida de su país puede auditar la emisión del voto, conteo, llenado de actas, transmisión y totalización de resultados.

En el momento que involucramos a urnas electrónicas, estamos descalificando para la comprensión del proceso electoral a más del 99% de la población — Y lo que es peor, exige que ese 99% confíe no sólo en el 1% capaz de comprender el código, sino que en la mucho más pequeña porción de dicho 1% que diseñó el modelo específico de equipo de votación empleado.

La tecnología ha modificado prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. Hoy usamos computadoras prácticamente en todo momento, y la mayor parte de estos cambios han sido profunamente para bien. Sin embargo, en algunos aspectos, sencillamente no van. Espero que, al igual que yo, todos ustedes prefieran reunirse a tomar un café con sus amigos humanos que platicar con un agente de inteligencia artificial.

A pesar de ser una fantasía recurrente en la ciencia ficción, espero que nunca llegue el día en que nos enamoremos de robots en vez de tener una pareja, un compañero de vida, con sangre en las venas al igual que nosotros. Nuestra vida en sociedad merece ser mediada entre humanos, y merece que seamos humanos los actores en sus partes substantivas. El acto fundamental de una sociedad democrática no gana mucho si es puesto en manos de un equipo electrónico, y tiene muchísimo que perder.

Mantengámonos votando en papel. Es cuestión de confianza.

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Lo que muchos no saben del voto electrónico

Submitted by gwolf on Mon, 04/22/2013 - 09:50
Martínez R, Wolf G.  2013.  Lo que muchos no saben del voto electrónico. 2013

Hace unas semanas publicamos una entrevista con Edgardo Torres Caballero, gerente general en América Latina, Caribe y Portugal de Scytl, quien nos habló acerca de los beneficios del voto electrónico y de su adopción en la región.
Sin embargo, en OhMyGeek! recibimos un “derecho de respuesta” de Gunnar Wolf, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, y desarrollador de software libre.
Según Wolf, es de esperar que personeros de empresas de tecnología para la automatización electoral pinten una realidad tan perfecta del voto electrónico. Sin embargo, el académico comenta que, durante su trayectoria, no ha encontrado a ningún experto en seguridad informática que defienda al voto electrónico y que lo pinte como algo tan seguro, en comparación a una elección base-papel promedio.
En este caso, Wolf nos pidió poder dar su punto de vista respecto al voto electrónico, y esto fue lo que nos dijo:

Antes que nada, agradezco profundamente este claro –y muy sui-generis– derecho de réplica al lector que me dan, en primer término, Rosa Martínez Gómez (quien llevó la entrevista con Edgardo Torres) y, obviamente, a OhMyGeek! por el espacio por medio del cual esta llega a ustedes.
La invitación que me hizo Rosa fue a responder a las mismas preguntas que ella hizo a Edgardo Torres. Claro está, algunas de las preguntas son específicas a los equipos y planes de desarrollo de negocio de Scytl — No respondo a esas preguntas por razones obvias.
1. Hoy todo es crackeable y, por otro lado, los números de cibercrimen en Latinoamérica son alarmantes. Entonces, ¿cómo podría impedirse que un cracker altere los resultados electorales de un país?
Esta primer pregunta es precisamente el mayor “quid” del voto electrónico. La respuesta, por alarmante que parezca, es que es sencillamente imposible evitar un ataque de este tipo.
Analicémoslo brevemente: Un componente fundamenatal del foto es el secreto. Lo único que debe saberse de cada votante en particular es que emitió un voto (y, por tanto, no puede volver a hacerlo). Debe ser imposible demostrar por quién votó — Lo que es más, ni siquiera el mismo votante debe poder hacerlo, porque esto abriría la puerta a la presión, sea por compra de votos o por relaciones de dominación familiar, laboral, de grupo social, o de otra índole.
Muchas veces se nos presenta la siguiente comparación: ¿Por qué confiamos en la banca electrónica y no en el voto electrónico? La respuesta es esa: Las transacciones económicas deben tener perfectamente identificados a los actores, y deben estar sujetas a una auditoría completa. En el momento que se plantea como requisito la destrucción de parte de la información (se debe mantener el secreto electoral), no se puede bajo ninguna circunstancia asegurar la integridad de la misma.
Lo que es más: Este hecho se ha demostrado ya en repetidas ocasiones, empleando diferentes técnicas, en todo el mundo y en diferentes etapas del proceso. La modificación puede hacerse al grabar los resultados en las urnas (como lo ilustró el grupo “Wij vertrouwen stemcomputers niet” en 2008 en Holanda), al leer de ellas (como lo hicieron Hari K. Prasad, J. Alex Halderman y Rop Gonggrijp en La India en 2010) e incluso al transmitir los votos, sin siquiera tener acceso físico a las urnas electrónicas (como lo hizo Reinaldo Mendonça en Brasil en 2012). Y lo más preocupante es que sólo sabemos de los ataques hechos con fines académicos
¿Cuántos no habrán ya pasado bajo nuestras narices?
2. ¿Cómo se realiza la identificación de los electores?
Del mismo modo que hay distintos fabricantes de urnas y sistemas, también hay distintos esquemas de identificación. En primer término, hay urnas electrónicas que siguen dependiendo de que las autoridades de mesa electoral verifiquen la identidad del votante manualmente (por ejemplo, verificando su identificación contra el padrón) y lo habiliten para emitir un voto manualmente.
Hay urnas electrónicas equipadas con lectores biométricos, como las empleadas en las elecciones venezolanas, que verifican la huella digital del votante.
Por otro lado, cuando se realizan votaciones a distancia por Internet, hay dos mecanismos: Uno es dotar a todas las identificaciones de dispositivos criptográficos, como se hace desde hace varios años en Estonia y se está impulsando que ocurra también en Perú, y requerir que para emitir un voto la computadora cuente con un lector de dicho dispositivo.
Por último, la modalidad que han impulsado empresas como Scytl (y que fue empleada, por ejemplo, para los votantes de la Ciudad de México residentes en el extranjero en las elecciones del 2012) es la generación de una contraseña en las semanas previas a la elección, y la identificación por usuario/contraseña.
Y de nuevo, la fuerza relativa de cada modalidad se cae ante un simple análisis. La identificación personal, con todas sus fallas, sigue siendo la mejor puntuada. Una urna con lectores biométricos lleva a bien fundamentadas dudas acerca de si la urna verdaderamente mantendrá en secreto la relación entre el votante y el sentido del voto — Y hay casos escalofriantes, como la “Lista Tascón“: En 2004, tras el referendo revocatorio venezolano, en que Hugo Chávez logró una aprobación del 60% para seguir al frente del gobierno, se publicó la relación de quienes votaron en contra suya -Muchos de quienes fueron despedidos de puestos públicos o perdieron la cobertura de programas sociales-.
¿Y respecto al voto a distancia? Mucho peor. Ambos esquemas de identificación demuestran únicamente la posesión de determinado documento o información, no que la persona sea el auténtico votante. Si en mi país se permite el voto por Internet, y en mi empresa me ofrecen un aumento (o me amenazan con el despido) a cambio de que yo le “preste” mi documento electoral a mi jefe, puede hacerse una compra de votos a gran escala.
El no contar con un precinto desde donde pueda ejercer el voto secreto tiene un efecto similar: El jefe de familia o el grupo social pueden proponer/imponer una jornada de voto en conjunto, en que cada miembro del grupo pueda verificar el sentido en el cual votaron todos los demás.
3. ¿La adopción del voto electrónico ha incrementado la asistencia a las urnas?
Esto resulta muy dificil de responder, y depende de la modalidad del voto, y de las aprehensiones particulares de la población en cuestión. Del mismo modo que hay gente que resulta atraída, hay gente que, a pesar de todas las jornadas de sensibilización que se realicen al respecto, el uso de computadoras (por simplificada que sea su interfaz) le seguirá produciendo miedo, desconfianza o incomodidad.
No podemos ignorar casos como el ocurrido en Panamá en 2012, en que para las elecciones internas del partido PRD, con sólo 4200 delegados habilitados para votar, las urnas electrónicas causaron demoras superiores a las cinco horas. Y esto es relevante porque, aunque dicha demora no es un problema frecuente, ilustra cómo muchos factores adicionales pueden influir en que una elección sea un éxito o un fracaso: No es descabellado imaginar que una autoridad electoral parcial envíe a los distritos “políticamente confundidos” (esto es, que muestre preferencia al candidato ”equivocado”) máquinas que funcionen de forma correcta, aunque más lenta o presentando alguna otra incomodidad al votante.
4. En ocasiones el sistema no reconoce el 100% de las huellas digitales. ¿Qué sucede con las personas cuyas huellas no pueden ser reconocidas? 
Depende 100% del fabricante y la autoridad electoral.
5. ¿Cuáles son los principales beneficios del voto electrónico?
A decir de sus proponentes, los principales beneficios serían un menor tiempo de escrutinio, una mayor rapidez para conocer los resultados, y una mayor confiabilidad en los mismos. Con lo que hemos visto, sin embargo, resulta claro cómo en cada uno de esos casos el voto electrónico resulta reprobado.
No podemos dejar de ver como ejemplo claro y paradigmático a lo ocurrido apenas el 14 de abril en Venezuela: Por más que en el país se emplee del voto electrónico desde hace ya 14 años, y las empresas proveedoras de urnas lo citen como ejemplo de transparencia y confianza por parte de su ciudadanía, ante un resultado muy cerrado y con cerca de 3000 denuncias de irregularidades (un número bastante dentro de la norma en las elecciones en nuestro continente), no pudo evitarse la polarización y el enfrentamiento en su sociedad.
En los primeros días tras las elecciones hubo enfrentamientos callejeros que llevaron a siete muertos, una toma de posesión con la mitad de la población dudando de la legitimidad del nuevo gobierno — Y la imposibilidad fundamental (ver pregunta 9) de realizar un recuento.
6. ¿Cuáles son los principales riesgos del voto electrónico?
El principal riesgo es convertir a la democracia en un juego de ”capture la bandera”, de perder la legitimidad que da el voto popular, imposibilitando además a la población en general a convencerse de los resultados a través de una auditoría plena. No creo necesario repetir todo lo que he ido respondiendo a las demás preguntas ejemplificando por qué es tan peligroso y tan claro el peligro.
7. ¿Cuánto debemos esperar para tener urnas que puedan reconocer el iris del ojo de los electores?
Depende 100% del fabricante y la autoridad electoral.
8. Alemania, por ejemplo, prohibió el voto electrónico en 2009, después que un tribunal decidió que el proceso automatizado usado en los últimos 10 años era irregular. La misma prohibición ocurrió en los Países Bajos, en 2008. Entonces, ¿cómo regularizarlo?
Desde nuestra perspectiva, la regularización sería seguir los pasos de estos dos países, abandonando una tecnología que no resulta conveniente. Estos dos países han rechazado al voto electrónico de forma explícita y por completo, pero otros muchos otros países lo han rechazado para sus elecciones normales, relegando su aplicación únicamente para los votos desde el extranjero.
Como ya lo expuse, el voto por Internet desde el extranjero puede parecer una buena idea (e incluso un buen compromiso), pero incluso en dichos casos, es necesario enfrentar a la cuestión con mucha cautela y no dejarse engatusar por respuestas aparentemente sencillas, que resultan en pérdida de confiabilidad.
9. Si yo no tengo un comprobante impreso, ¿cómo sé que lo que voté realmente es lo que se registra dentro de la máquina?
No hay manera de saberlo, ni siquiera contando con un comprobante impreso. En caso de haber algún mecanismo que me permita validar que mi voto fue contado en el sentido que yo lo emití, este mismo mecanismo se hará disponible para los delincuentes electorales que extorsionan o dan dinero a cambio del voto. Incluso el mecanismo que se ha popularizado de generar el llamado ”rastro impreso” resulta insuficiente.
Se han hecho estudios estadísticos que apuntan a que una amplia proporción de la población no verifica el “recibo de supermercado” generado. Por poner sólo un ejemplo, los adultos mayores (y demás personas con debilidad visual) verán un mero comprobante, y no se detendrán a leer cada uno de sus renglones. Además, si la máquina emitiera u papelito contrario al voto emitido, ¿qué puede hacer el votante?
¿Le valdrá la pena registrar una queja ante las autoridades de mesa? ¿Lo hará, o lo dejará de lado? Para un mayor análisis al respecto, les sugiero leer el texto de Federico Heinz¹, “Con imprimir el voto no alcanza“.
Y hay otro punto importante a considerar: ¿Qué significa este papelito comprobante? En el Estado de Jalisco (México), para permitir la instalación de urnas electrónicas que realizaron en las elecciones del 2012, se hizo una modificación legal que traslada el peso documental legal de las papeletas emitidas a la memoria de la computadora: Esto es, incluso si se obtuviera un recuento “voto por voto” de cada uno de los comprobantes emitidos y el resultado fuera distinto del anunciado, la verdad legal es la que indique la computadora.
Y por las declaraciones que al día de hoy ha realizado el Tribunal Electoral venezolano, el caso es el mismo por allá: El documento legal es el acta emitida, y un recuento del 100% de los votos, independientemente de su resultado, no alterará el resultado legal de la elección. Esto es, el papelito denominado “testigo” es equiparable a un placebo médico.
10. ¿Qué niveles de encriptación, de codificación de seguridad alfanumérica, tienen los votos que yo emito?
Depende 100% del fabricante y la autoridad electoral.

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Programación en la escuela: ¿Para qué?

Submitted by gwolf on Fri, 03/22/2013 - 08:14
Wolf G.  2012.  Programación en la escuela: ¿Para qué? Software Gurú. :50-51.

En el número de agosto del 2012 de Software Gurú, Ignacio Cabral Perdomo presentó un interesante artículo titulado «Enseñando a niños a programar: ¿Imposible o una oportunidad?». La respuesta me parece clarísima: Claro que se puede. Esto viene siendo demostrado, con gran
éxito, desde los 1960s, empleando el lenguaje BASIC diseñado por Kemeny y Kurtz, y muy particularmente con el lenguaje Logo, conocido principalmente gracias al trabajo de uno de sus autores, Seymour Papert. El origen del planteamiento de estas tempranas experiencias, sin embargo, me parece radicalmente diferente del planteamiento de Ignacio — Y los argumentos, tanto hace 40 o 50 años como ahora, más convincentes.

El énfasis que presentan las conclusiones de Ignacio apuntan al mercado del desarrollo de cómputo. Cito,

Es muy clara la necesidad de más profesionistas en el área de la Computación y las Tecnologías de Información, en especial en los departamentos de desarrollo de software de diferentes corporaciones pero, desgraciadamente, el interés de los alumnos por carreras de este tipo está reduciéndose de una forma alarmante. Una posible solución es el inculcar desde temprana edad el pensamiento lógico y algorítmico en los niños siguiendo el itinerario de aprendizaje que propongo.

Si bien el artículo refiere que la enseñanza de programación a partir de nivel primaria «ayuda a los chicos a formar ese pensamiento lógico y algorítmico que tanto necesitan», no profundiza en este aspecto, que considero fundamental. ¿Por qué los chicos pueden necesitar un pensamiento lógico y algorítmico?

1 Los hijos de Logo

Soy parte de una minoría afortunada — Y pido disculpas anticipadas si el presente artículo se ve como un viaje a mi anecdotario personal.

Aprendí computación cuando el acceso al equipo de cómputo era extremadamente poco común — Mi primer experiencia fue en la minicomputadora Foonly que había en el IIMAS (UNAM) en 1983, a los 7 años, escribiendo LaTeX con el editor Emacs. Cabe mencionar que el presente artículo, casi 30 años más tarde, lo estoy escribiendo con las mismas herramientas. Tuve acceso a la Foonly gracias a que mi padre trabajaba como investigador en dicho Instituto, y a que tuvo la paciencia de enseñar a su ávido niño ese lenguaje cargado de símbolos y comandos.

Pero creo que mi experiencia con la Foonly se habría mantenido como meramente incidental de no ser porque, uno o dos años más tarde, me inscribieron en IDESE, una de las primeras escuelas de verano dedicadas al cómputo en México. IDESE era una apuesta pedagógica muy interesante; por tres semanas, alternábamos dos horas frente a la computadora con dos horas más con juegos de mesa. Si bien no recuerdo los detalles de la interacción, esta alternancia ilustra claramente cómo veían nuestros instructores su tarea: Llevar a los niños a
emplear sus habilidades cognitivas de una manera más completa.

IDESE derivó de la versión de Logo desarrollado por el MIT para la Apple ][, traduciendo todos sus comandos y mensajes al español. Sólo otra vez, también en los 1980, vi un esfuerzo similar: El hecho por la BBC al traducir el lenguaje BASIC de su BBC Micro para crear el EBASIC. Esto permitía enseñar a los niños a programar la computadora sin preocuparse al mismo tiempo de aprender otro idioma — El caso del EBASIC me resulta notorio porque, con un comando, se podía ver el código escrito en EBASIC en BASIC "normal". Para 1985, me tocó formar parte del taller de computación que se impartía en mi escuela a partir de 4° de primaria. A partir de 1986, estuve inscrito para varios cursos de los Centros Galileo. Tuve la suerte de haber pasado por escuelas muy buenas y muy motivantes, con lo cual a esas tempranas alturas ya estaba decidida mi vocación.

El gran acierto de Logo que lo hizo tan importante como lenguaje educativo fue eliminar las capas de abstracción que debía tener en mente un niño: Si bien el lenguaje permite un desarrollo complejo y formal de programación funcional1, el niño podía ver la concreción de sus programas graficándolos a través de una tortuga, originalmente un robot conectado a la computadora, posteriormente reemplazado por una tortuga en pantalla cuando la tecnología lo permitió. Permitir que el niño viera directa e inmediatamente sus resultados, hace 45 años, resultó un cambio fundamental y un gran motivador.

Cuando Logo fue planteado, así como cuando yo lo aprendí2, no existía el planteamiento de formar a los niños en programación por la gran demanda que dichas habilidades tendrían en la sociedad. La enseñanza de programación era vista como una forma de enseñar pensamento abstracto y algorítmico.

¿Y para qué enseñar pensamiento abstracto y algorítmico si no para formar profesionales que comprendan más fácil los paradigmas de cómputo? Bueno… Citando a un buen amigo, de lo que se trata no es de aprender más que a programar, aprender lo que significa programar. Dicho de otro modo, ¿Para qué se enseñan matemáticas, filosofía, historia o biología? Para formar personas más completas, no sólo en su cultura, sino que en la manera de estructurar el pensamento. Habilidades que indudablemente impactan en su crecimiento como adultos. Y sin poder extrapolar más allá de la experiencia personal, no puede pasarme desapercibido la gran proporción de colegas que me he encontrado de aproximadamente mi edad que pasaron por experiencias formativas similares.

2 La OLPC

Ninguna herramienta dura para siempre, sin embargo, y ni siquiera el gran Logo se salva de la obsolescencia que las nuevas tecnologías van causando. Hoy en día, sería iluso pensar que mover una "tortuga" por la pantalla pudiera impresionar a un niño. Afortunadamente, no han sido pocos los estudios en este campo que se han realizado — El artículo de Ignacio presentó cuatro entornos de programación orientados a la enseñanza en diferentes edades — Scratch, Alice, Greenfoot y BlueJ. Me sorprendió que no presentara a uno de los trabajos más comentados de los últimos años, que tiene un impacto muy medible: El proyecto OLPC (One Laptop Per Child, una computadora por niño)3 , iniciado –al igual que Logo– en el MIT y con el decidido apoyo de Seymour Papert, entre otras muchas personalidades.

La OLPC no es cualquier computadora: Fue planteada como el vehículo sobre del cual correría Sugar4. Yo no tengo experiencia de primera mano con el entorno, por lo cual prefiero dirigir a quienes estén interesados en una descripción más completa al artículo que publicó Werner Westermann5 dentro del libro «Construcción Colaborativa del Conocimiento»6.

En resumen, Sugar es un entorno dirigido a facilitar un aprendizaje construccionista, en que cada alumno debe ir explorando y construyendo su camino por medio de la experiencia personal, lo cual lleva a una mayor apropiación del contenido que cuando éste es dictado. A partir de una interfaz sencilla y una orientación más a actividades que a aplicaciones, y empleando a fondo la colaboración entre todos los alumnos, la computadora se vuelve un actor, un facilitador de la transmisión del conocimiento. Y una característica fundamental de Sugar es que el alumno no sólo puede utilizar las actividades, sino que puede (y está bienvenido a) modificarlas. Las actividades están escritas en Python, un lenguaje de sintaxis limpia y conceptualmente fácil de adoptar.

OLPC fue planteado como un proyecto necesariamente a gran escala: Está planteado para que una computadora sea entregada a cada niño en edad escolar en los países receptores. El proyecto busca además resolver problemáticas específicas de los países menos favorecidos; con ciertas modificaciones al planteamiento inicial, actualmente hay despliegues de OLPC en once países de escasos recursos7.

Y siguiendo con el tono personal que he mantenido en esta ocasión, relato lo que me contó Manuel Kauffman, un desarrollador argentino de Sugar, en una visita que hizo a una escuela en Uruguay: Un niño, de 11 o 12 años, le explicó que prefería editar en texto los iconos de las actividades que iba creando o modificando directamente en un editor de texto, en SVG8 porque le quedaban más limpios que utilizando un editor gráfico.

Este ejemplo habla como pocas cosas de apropiación de la herramienta y de la apreciación estética de la representación en código de un objeto. Hay programadores de larga carrera profesional que son incapaces de desarrollar estas habilidades.

3 Conclusiones

Enseñar a programar a un niño va mucho más allá de transmitirle una habilidad para su futuro profesional. La enseñanza básica no puede basarse sólamente en la transmisión de competencias medibles en el mercado.

Hay, sin embargo, puntos importantes a considerar. Si bien algunos tuvimos la gran suerte de aprender de la forma y en el momento correcto, es una materia con la que muchos se enfrentan con dificultad — El desarrollo de las capacidades de abstracción necesarias para esta materia se produce de forma muy desigual, y la frustración que esta materia puede causar en algunos alumnos puede ser muy grande. Cabe mencionar, claro, que esto mismo se presenta en varias otras materias que forman ya parte de la currícula básica.

Por otro lado, otro punto importante a considerar es la formación de los docentes. Para incorporar una materia a la currícula básica, es necesario contar con un cuerpo docente suficientemente amplio y capacitado, no sólo con las habilidades técnicas sino que pedagógicas. Esto, claro, debe presentarse como un proceso gradual, pero nada indica que sea de fácil resolución.

Pies de página:

1 Logo ha sido descrito como "Lisp, pero sin los paréntesis"

2 Con casi 20 años de distancia — ¡Una verdadera eternidad en el avance de la popularización del cómputo!

3 http://one.laptop.org/

4 http://sugarlabs.org/

5 http://seminario.edusol.info/seco3/pdf/seco3_apend2.pdf

6 http://seminario.edusol.info/seco3/

7 http://one.laptop.org/stories

8 Un lenguaje basado en XML para representar gráficos vectoriales

Bienes culturales libres: ¿Qué y por qué? (¿Y qué papel puedo jugar?)

Submitted by gwolf on Fri, 11/23/2012 - 13:18
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2012

I was invited to give this talk at the Cultural and Artistic Interchange Festival (FINCA) at the National School for Plastic Arts (ENAP) at UNAM. In this talk I try to present to plastic artists and graphical designers, through my experience with free software, how permissive licensing models are permeating all cultural expressions, and how they can (and why should they!) get on this and be a part of it, rather than looking at it with distrust.

Resumen: 

Me invitaron a dar esta ponencia para el Festival de Intercambio Cultural y Artístico (FINCA), en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la UNAM. En esta plática busco plantear a artistas plásticos y diseñadores gráficos, a través de mi experiencia con el software libre, cómo las licencias permisivas van permeando a todas las expresiones culturales, y cómo ellos pueden (¡y por que deberían!) aprovechar y participar en ella, más que verla con recelo.

Mecanismos emergentes de desregulación en la red

Submitted by gwolf on Thu, 11/22/2012 - 12:09
Written in...: 
2012

Throughout the years, since the Internet was opened for commercial use in the mid-1990s (and gave way for the bulk of the population to start using the network, leading to the massification towards the end of the decade) the notion that the cyberspace is a bold new free space, without rules or regulations, ruled for some time. In those years it was common to refer to the Internet as to a «Wild West» where anybody could do whatever they pleased.

Little by little, that apparent lack of laws started to change, be it as laws usually applied to other scopes started being applied, be it because of specific laws regarding online behaviour. We also started seeing the legal difficulties this meant: An almost constant extraterritoriality of each of the parties (and computers) involved in every action.

However, going back to the origins of the Internet as a research network founded by the United States Department of Defense, how this space, by nature highly regulated, became the ideal place for freedom of expression and anonymacy to flourish becomes a natural question.

Today, Internet is migrating towards a model strongly linked to the two large "social networks": Twitter and Facebook. This migration poses important changes in the way we relate to computers — to such a degree it has to be more deeply analyzed. In the third part of this exposition I sketch the main challenges this means to us.

This presentation was prepared for the Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) seminar in Quito, Ecuador, 2012-11-22.

Resumen: 

A lo largo de los años desde que Internet se abrió para uso comercial a mediados de los 1990 (y por tanto se dio entrada a la población en general, masificándose hacia fines de dicha década) ha privado la visión de que el /ciberespacio/ es un ámbito nuevo, libre, carente de regulaciones y leyes. Hacia esos años era común referirse a Internet como un nuevo «Salvaje Oeste» en el que cualquiera podía hacer lo que quisiera.

Poco a poco, esa aparente falta de leyes fue cambiando, sea por la extensión de leyes aplicables a otros ámbitos de la vida, sea por leyes específicas a las conductas en línea. Fueron apareciendo también las dificultades legales que suponía este entorno: Una casi constante extraterritorialidad de cada uno de los equipos y personas involucradas en cualquier acción.

Sin embargo, partiendo los orígenes de Internet como una red de investigación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América, se hace natural la pregunta de cómo es que un espacio altamente regulado por naturaleza se volvió el entorno ideal de la libertad de expresión y el anonimato.

Al día de hoy, Internet está migrando hacia un modelo fuertemente basado en las dos grandes "redes sociales": Twitter y Facebook. Esta migración nos plantea importantes cambios en la forma de relacionarnos con las computadoras — A un grado tal que merece un análisis más profundo. En la tercer parte de esta exposición delíneo los principales retos que esto nos significa.

Esta presentación fue preparada para el seminario de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) en Quito, Ecuador, 2012-11-22.

México, el voto electrónico y el 2012

Submitted by gwolf on Fri, 09/07/2012 - 23:57
Wolf G.  2012.  México, el voto electrónico y el 2012. .Seguridad: Cultura de prevención para TI. :27-30.

México es un país que, a lo largo de su historia, ha sufrido fraudes y otros malos manejos electorales, por medio de diferentes esquemas. Los mexicanos frecuentemente nos sentimos autoridades mundiales en este tema; la constante respecto a nuestras autoridades electorales ha sido más de duda y cuestionamiento que de confianza. Hubo un breve periodo, los últimos años de la década de los 1990 y los primeros de los 2000, en que parecía que se consolidaba una institución sólida y confiable, pero las dudas –fundadas o no– que surgieron tras la elección del 2006 devolvieron a las autoridades electorales a los niveles desconfianza tradicional que han sostenido a lo largo de buena parte de nuestra historia como nación independiente.
Y un reclamo muchas veces escuchado es que, dado que es imposible confiar en los individuos, corruptibles por naturaleza, la responsabilidad del escrutinio de los votos debería recaer en un sistema computarizado, siempre limpio, eficiente y honesto.

Índice

1 ¿Qué hace una urna electrónica?

Las urnas electrónicas se han propuesto desde hace mucho tiempo ya, y muchos países (o jurisdicciones menores) las han adoptado.
En el corazón de todas las propuestas de voto electrónico está la urna electrónica. Esta es básicamente una computadora, con una interfaz usuario limitada para sólo permitir un conjunto específico de operaciones, construida dentro de una caja o maletín que dificulten el acceso a cualquiera de sus componentes fuera del expresamente autorizado, y encargado de recibir cada uno de los votos, convirtiéndolos en información almacenada de forma electrónica. Por medio de un procedimiento previamente diseñado, las autoridades electorales pueden indicarle que deje de recibir votos, y entregue los totales que cada una de las opciones recibió.
Las primeras urnas electrónicas que cumplen con esta definición, las llamadas DRE voting machines (Direct-Recording Electronic, máquinas de voto electrónico de grabación directa) fueron puestas en práctica ampliamente hacia 1996, y al día de hoy, la totalidad de votantes de países tan grandes como la India y Brasil, y amplios segmentos de otros países como los Estados Unidos, votan de esta manera.

2 La confianza y los aguafiestas

No perdamos de vista que si una cosa caracteriza al gremio de los desarrolladores de software es la cantidad de errores (tanto accidentales como, lo que es mucho más peligroso, inducidos) que pueden aparecer en un programa. El mero hecho de que exista un área de especialización tan importante como la seguridad informática lo hace patente: La complejidad hasta de los sistemas más sencillos hace imposible asegurar con toda certeza que una computadora haga lo que que debe hacer.

Para ilustrarlo: Pocas computadoras en el mundo corren hoy sin antivirus. Estos programas se hicieron necesarios dadas las grandes deficiencias de diseño que tuvo el sistema operativo más popular del mundo ante la realidad de estar hoy permanentemente conectados a una red hostil. Y hasta corriendo los sistemas más seguros, es necesario estar al tanto de todas las actualizaciones y notas de seguridad si queremos confiar en que nuestra computadora responde únicamente a nuestras órdenes, y lo hace de forma confiable.
Incluso ante el mismo programador, como proféticamente lo demostró en 1984 Ken Thompson al aceptar el premio Turing (reconocido en nuestro campo como el premio Nóbel de la Ciencia de la Computación) con el artículo /Reflexiones acerca de la confianza en la confianza/1 , un programador siempre confía ciegamente en un conjunto de programas sobre de los cuales construye (compilador, ligador, sistema operativo), y por tanto, un atacante determinado sólo tiene que bajar lo suficiente para plantar un troyano.

3 Desconfiando del DRE… Y de lo demás

Expertos en seguridad informática no tardaron en señalar diversos expertos diversas fallas elementales en el voto DRE; el principal, el de la confiabilidad. Si los votos únicamente son grabados en la memoria electrónica, ¿cómo puede asegurarse que reflejen fielmente el sentido del voto de cada individuo? O puesto de otro modo, ¿cómo podría asegurarse un recuento de los votos en caso de ser nacesario?
La respuesta no se hizo esperar: A cada voto emitido, sería impreso un comprobante o testigo del voto, mismo que serviría para contar los votos manualmente en caso de impugnación. Este esquema es conocido como VVPAT (Voter-verified paper audit trail, Rastro auditable en papel verificado por el votante).
Esto, si bien ha sido aceptado por numerosos sistemas electorales en el mundo, sigue sin ser suficiente. Como sugiere Federico Heinz2, hay varios esquemas que podrían reventar una elección con este planteamiento. Por ejemplo, si las personas interesadas en sabotear una urna, tras votar, reclaman ante la mesa de autoridades indicando que la urna registró un voto contrario a lo que le solicitaron, podrían llevar a que se anulen todos los sufragios emitidos por dicha urna, dado que son potencialmente ilegítimos.
Por otro lado, podría presentarse nuevamente el escenario que se dió en la ciudad de Nueva York en 20103: Al calentarse las urnas electrónicas, emitían votos aleatorios por error. Se estima que esto puede haber invalidado hasta el 30% de los votos efectivos de algunas
mesas.

4 La futilidad de los simulacros

Este 2012, el principal proyecto de implementación de voto electrónico en México será en las elecciones locales del Estado de Jalisco. Uno de los muchos puntos preocupantes de este ejercicio es que, como pruebas previas a la instalación de más de mil urnas electrónicas en dos distritos electorales y un municipio, las únicas pruebas de confiabilidad disponible para ser analizada públicamente son cinco simulacros.
¿Qué puede comprobarse en un simulacro? Que, en el mejor de los mundos posibles y sin ninguna intencionalidad maligna, las urnas funcionen como dicen funcionar. En caso de haber algún componente malicioso en las urnas, es del total interés de quien lo haya sembrado que no cause ningún comportamiento inusual (para no perder su agente encubierto sin obtener la ventaja que le llevó a introducirlo en primer lugar). Un simulacro busca demostrar que, bajo condiciones controladas, la elección no colapsa. Y lo peor del caso es que en este caso, 3 de los 4 simulacros que habían ocurrido hasta la fecha en que este documento fue escrito registraron fallos diversos que hacían –ya a menos de dos meses del proceso electoral– replantearse si se emplearían o no4. En el Distrito Federal, la implementación de urnas electrónicas licitadas a la misma empresa que las provee en Jalisco fue rescindida, en parte, por habérsele encontrado 28 fallas5.
¿Un simulacro exitoso aseguraría que no habrá fallas el día de la elección? ¡De ninguna manera!

5 Conclusión

Por restricciones de espacio, en este texto apenas me ha sido posible arañar algunos de los puntos más notorios del voto electrónico, y de por qué, comprendiendo puntos básicos de seguridad en cómputo y estando conscientes de la gran importancia que tiene el voto dentro de un sistema democrático representativo como el que aspiramos tener en nuestro país, resulta imposible confiar en que las urna electrónica resuelva nuestros problemas de confianza — Muy por el contrario.
Se ha hablado de emplear al voto electrónico para resolver otros problemas, como el del costo o la agilidad de la transmisión de resultados. Estos puntos pueden desmenuzarse y descartarse con todavía mayor facilidad que el aquí presentado.
Si este breve artículo resultó de su interés, les invito a leer el artículo publicado a fines del 20116 , así como el abundante material que al respecto ha generado la Fundación Vía Libre (Argentina)7, destacando el libro Voto electrónico: los riesgos de una ilusión, publicado en 20098.

Pies de página:

1 Reflections on Trusting Trust, Ken Thompson, Communications of the ACM, Vol. 27, No. 8, August 1984, pp. 761-763
2 Urnas electrónicas: con imprimir el voto no alcanza, Federico Heinz, Fundación Vía Libre, septiembre de 2010; http://www.vialibre.org.ar/2010/09/12/urnas-electronicas-con-imprimir-el-voto-no-alcanza/
3 Machine Casts Phantom Votes in the Bronx, Invalidating Real Ones: Report, The Empire, mayo de 2012; http://www.wnyc.org/blogs/empire/2012/may/09/reports-find-machine-errors-led-uncounted-votes-2010/
4 Pide diputada que IEPC esté listo a llevar a cabo elección tradicional, Zaira Ramírez, El Informador, 8 de mayo de 2012;
http://www.informador.com.mx/primera/2012/374801/6/pide-diputada-que-iepc-este-listo-a-llevar-a-cabo-eleccion-tradicional.htm
5 Urnas electrónicas tienen 28 fallas: IEDF, Jonathan Villanueva, El Universal, 13 de abril del 2012; http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/111073.html
6 Voto electrónico: ¿Quién tiene realmente la decisión?, Construcción Colaborativa del Conocimiento (IIEc-UNAM), Gunnar Wolf, 2011; http://seminario.edusol.info/seco3/pdf/seco3_apend3.pdf
7 Fundación Vía Libre — Voto electrónico http://www.votoelectronico.org.ar/
8Voto electrónico: los riesgos de una ilusión, Fundación Via Libre, 2009; http://www.vialibre.org.ar/wp-content/uploads/2009/03/evoto.pdf

Impromptu session on information freedom, network neutrality, etc. — COSIT 2011, Mexico

Submitted by gwolf on Tue, 08/21/2012 - 17:54
Wolf G, Romo F, Miranda A, Méndez O, Hernández C, Araico S.  2011.  Impromptu session on information freedom, network neutrality, etc. — COSIT 2011, Mexico. :0:56:00.

During the COSIT 2011 conference, we held a very celebrated and fun impromptu talk. This was a very interesting session where many of the long-time Free Software activists in Mexico took the stage (we were waiting for a speaker who was late, so the audience was bored and waiting) and started talking –in a completely irreverent, disorganized way– about the status of network neutrality, ACTA, Free Software, Free Culture, legal issues regarding copyright and many other similar points.

At some point or another, we had on stage: Fernando Romo "el Pop", Alejandro Miranda "Pooka", Sandino Araico, Claudia Hernández, Octavio Méndez... Anybody else? ☺

Regarding the quality of the recording: Regina just found this file in her cheap, aging hand-held, photo camera. Again, this was not a planned session, so don't expect a high quality recording. It is hard to follow the audio at points, and the video is not steady. Anyway, it's worth following!

Great thanks to Regina, and to her quick sense of opportunity, for reaching for her camera and filming this, as it would otherwise just get lost and stay only in our memory! ♥

Herramientas de privacidad en la red

Submitted by gwolf on Thu, 08/16/2012 - 19:06
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2012

The internet was conceived as a network where reliability should be more important than privacy: What matters is to get the messages from their origin to their destination, even though this makes them highly traceable. Throughout the years, a large variety of schemes have been created to protect privacy, both while the packages are in transit and in form of stored documents, and at different levels.

In this talk, I present some (relatively) user-friendly programs helping users keep their communications and data more secure.

Resumen: 

Internet de inicio fue planteada como una red donde privaría la robustez sobre la privacidad: Lo importante es poder hacer que los mensajes lleguen de su emisor a su destino, a pesar de que eso los haga altamente rastreables. A lo largo de los años, se han creado una gran variedad de esquemas para proteger la privacidad de, tanto cuando se habla de paquetes en tránsito como en forma de documentos almacenados, a diferentes niveles.

En esta presentación hablo acerca de algunos programas (relativamente) amigables al usuario que ayudan a mantener las comunicaciones y los datos más seguros.

La mochila viajera — The travelling backpack

Submitted by gwolf on Sat, 07/14/2012 - 11:53
Wolf G, Bello L, Ramón E, Taleno A, Ortega J.  2012.  La mochila viajera — The travelling backpack.

During DebConf12, and thanks to Fito's kind invitation, a bunch of us were part of a radio program that's transmitted in Managua and Chinandega, «La mochila viajera». This program talks about different viewpoints and problematics about migration, seen from the eyes of Nicaraguans, which share quite a bit with us in Mexico — But at the same time, are very different.

I was invited as part of a research group in UNAM on the topic «Communication, trasmigration and emergent systems». To be honest, I'm way behind schedule with the part of the research I should be doing, but here I very roughly describe (part of) the topic I'm interested in.

The session was quite interesting. Of course, the reason I'm sending this to the blog is mainly that I want to keep it at hand, but I think some of you might find it interesting. Of course, it is in Spanish, so… YMMV ;-)

El voto electrónico en 2012: ¿Cómo vamos?

Submitted by gwolf on Tue, 05/22/2012 - 19:28
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2012

Over and over, in different media we are told that all automatization means progress, and is surely a positive change. Many people expect us techies to be the first enthusiasts for all technifying changes — But sometimes, our task is to bring to the public's attention the reasons as to why some processes should not be automatized.

An example for this is voting. Democratic countries have as their maximum, refoundational act the periodic renovation of the ruling class through the free, secret and universal vote. There is, of course, a recognition to the importance that voting holds, as well as the trust needed in their results' processing. Electronic voting, however, puts it at risk more strongly than any other, human-based way.

In this talk, I present a short exposition on why we think this way, and will delineate the current status of electronic voting in different aspects of our country, to be able to present what we can do in the future.

Resumen: 

Una y otra vez, en diversos medios nos insisten en que toda automatización es símbolo de progreso, es algo necesariamente positivo. Mucha gente espera que nosotros, los tecnólogos, seamos los primeros entusiastas de cualquier cambio tecnificador — Pero en algunos casos, nuestra labor es llamar la atención a por qué algunos procesos no deben pasar por la automatización.

Un ejemplo de lo anterior es el del voto. Los países democráticos tienen como el acto máximo y refundacional la renovación periódica de la clase gobernante por medio del voto libre, secreto y universal. Existe, claro, el reconocimiento a la importancia de este hecho, y de la certeza que haya en el procesamiento de sus resultados. El voto electrónico, sin embargo, pone en riesgo de una manera mucho más fuerte que cualquiera otra implementada a escala humana.

Presentaré una exposición corta respecto a por qué pensamos de esa manera, y delinearé el estado actual del voto electrónico en diversos ámbitos de nuestro país, para poder evaluar con mayor certeza lo que podamos hacer a futuro.

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Open Access

Submitted by gwolf on Wed, 05/16/2012 - 16:14
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2012

And in the academic world... What is Open Access? What is the motivation for it? Does it have any relation to Open Source (that is, Free Software)?

I was invited to talk at the "Digital tools for academic publishing" forum at Instituto de Ingeniería, UNAM. This talk attempts to cover those points.

Resumen: 

Y en el mundo académico... ¿Qué es el acceso abierto (Open Access)? ¿Cuál es su motivación? ¿Tiene alguna relación con el Open Source (esto es, con el Software Libre)?

Me invitaron a presentar este tema en las "Jornadas sobre Herramientas Digitales para Publicaciones Académicas" en el Instituto de Ingeniería de la UNAM. Esta ponencia intenta cubrir estas interrogantes.

Producir y reproducir el conocimiento

Submitted by gwolf on Thu, 01/12/2012 - 17:19
Wolf G.  2011.  Producir y reproducir el conocimiento. Horizontes: Los nuevos saberes.

Las culturas del denominado mundo occidental han transitado por grandes etapas claramente diferenciadas — Si bien no hay un criterio único, en líneas generales podríamos hablar de cinco: Prehistoria, antigüedad, edad media, edad moderna y era contemporánea. Uno de los principales factores de quiebre que marca el salto de una a otra es la forma que tiene la humanidad de difundir el conocimiento — Historia, cultura, nuevas ideas. Y hoy estamos sin duda alguna a las puertas de un nuevo cambio, que con toda seguridad replanteará el mismo funcionamiento de la sociedad.

La antigüedad, primer etapa de la civilización inicia con la invención de la escritura — Ya no es indispensable que el sabio en turno reúna todos los conocimientos de su cultura; al dejarlos por escrito, puede aumentarse el total de conocimiento sin que sea a la vez propiedad y responsabilidad de una persona o un reducido grupo. Además, la muerte del viejo sabio no significa volver al punto de partida.

La edad media inició con la caída del imperio romano: Al colapsar la red de caminos, al surgir bandas de ladrones que imposibilitaban el tránsito, y al no haber ya un idioma oficial para todas las comunicaciones del mundo conocido, el desarrollo del conocimiento sufrió un fuerte freno.

No podemos concebir que inicie la era moderna sin la invención de la imprenta: Durante siglos, el conocimiento fue patrimonio de muy pocos, principalmente de ecleciásticos, en una institución altamente conservadora. Al volverse posible la reproducción masiva de los documentos (en contraposición a esperar meses o años a que un copista reproduzca un único ejemplar), la explosión en el saber y en el contacto entre culturas sencillamente destruyó el órden establecido, y sólo a través de éste cambio llegamos a una sociedad que comienza a ser comparable con la actual.

Pero tardó aún varios siglos la formación de una masa crítica de gente capaz de leer y escribir. En un principio, los libros circulaban sólo entre científicos y religiosos. Poco a poco, más gente obtuvo acceso al conocimiento — y no es casual que en todo el mundo occidental inicie con pocos años de diferencia la era de las revoluciones, y con ella la era contemporánea: El tener acceso a debates, a ideas, el plantearse siquiera la existencia de derechos fundamentales, dieron inicio a la revolución francesa, la independencia de los Estados Unidos, seguidas por las de Latinoamérica, y continuaron con la mezcla de debates y guerras en que se convirtieron los siguientes dos siglos. Más enfocado a la temática que busco abordar: En 1710 apareció el Estatuto de la Reina Ana, el antecedente directo de las actuales leyes de derechos de autor, estableciendo un periodo de 14 a 28 años durante el cual tendría efecto un monopolio legal del autor sobre las reproducciones que pudieran hacerse de su obra, pasado el cual ésta pasaría a convertirse en dominio público.

Me atrevo a apuntar que un cambio tan grande como el que supuso la imprenta lo supuso también el mimeógrafo, inventado en los 1880: Montar un taller tradicional de imprenta, de tipos de plomo fundido, si bien es más fácil que copiar libros a mano y uno a uno, sigue requiriendo una gran inversión económica y de tiempo para cada obra. Un mimeógrafo es muy económico y portátil, y un original puede prepararse en minutos. Los mimeógrafos fueron un agente fundamental para las revoluciones ideológicas de inicios y mediados del siglo XX. En México, la época de la revolución vio el nacimiento de una gran cantidad de publicaciones, mini-periódicos, que reproducían caricaturas y corridos –la forma más fácil de llevar las noticias y la ideología a un abundante público– precisamente gracias al bajo costo y facilidad de operación de los mimeógrafos.

Claro está, estoy seguro de que al leer ustedes los elogios que hago al mimeógrafo, les resultará obvio hacia dónde es que quiero dirigirme: El punto de quiebre que estamos cruzando hoy está representado por el acceso prácticamente universal a Internet. Y este cambio se presenta por varios factores: Como nunca antes en la historia, hoy podemos reproducir y diseminar el conocimiento: 1) sin que importen límites o distancias geográficas; 2) con un costo de reproducción casi cero; 3) es posible publicar de inmediato, sin necesidad de un proceso editorial; 4) todo mundo puede publicar sus obras sin la intervención de intermediarios, sin controles impuestos, sin censura, y sin responder a criterios de mercado.

Estos cuatro puntos sacuden –nuevamente– los cimientos de grupos políticos y económicos muy poderosos en nuestra sociedad. Al cambiar la realidad, debe cambiar la normatividad. Específicamente, hoy nos encontramos con que las leyes de derecho de autor no se ajustan ya a la realidad actual — Si bien los legisladores han intentado actualizar las leyes que reglamentan a la propiedad intangible, los supuestos de la producción y la reproducción del conocimiento han cambiado de forma fundamental. En las últimas tres décadas han ido apareciendo grupos –desde los diferentes ámbitos de la creación cultural– que cuestionan la pertinencia de leyes ya obsoletas, definitivamente no adecuadas a la realidad actual.

La industria editorial es de gran importancia económica, pero se enfrenta a una irremediable obsolescencia. A lo largo de los últimos 80 años, el término de protección de derechos de autor se ha sextuplicado, protegiendo los primeros ejemplos de propiedad intangible masivos de la historia (los primeros personajes animados de Walt Disney — ¡Resulta triste descubrir que Mickey Mouse dirija las políticas públicas en materia de creación cultural!). Al mismo tiempo, sin embargo, han nacido grupos de creadores que defienden la libertad del conocimiento y de las artes — Organizaciones de todo tipo, como Free Software Foundation, Creative Commons, Wikipedia o Public Library of Science nos muestran una gran diversidad de conocimiento, de la más alta calidad, creado y distribuído sin pasar a través de los filtros de la industria editorial.

El momento histórico en el que nos ubicamos nos presenta grandes retos, grandes oportunidades, a la mayor escala posible. Está en juego el que podamos aprovechar la tecnología para crear una verdadera nueva etapa en el desarrollo de la humanidad toda. No podemos permitirnos desaprovecharlo.

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Repensando las certificaciones

Submitted by gwolf on Wed, 11/23/2011 - 19:43
Wolf G.  2011.  Repensando las certificaciones. Software Gurú. :50-51.

Diversas personas me han preguntado qué certificaciones deberían buscar para afianzar su carrera o posición, o por otro lado, cuál conviene a una empresa buscar en un prospecto de contratación. Me llama la atención principalmente el que asuman la respuesta a un cuestionamiento previo y condicionante a éste: ¿Vale la pena buscar certificaciones? Esta pregunta me puso a pensar en lo relativo a quién las pide (tanto desde el punto de vista del individuo que las persigue como del contratante que las valúa); dado el público alcanzado por esta revista, creo que puede ser de interés enfocar la columna hacia este tema.

¿Qué es una certificación?

Para el presente análisis me centro en las certificaciones como un documento emitido por una entidad comercial no dedicada principalmente a la educación superior, validando que el sustentante posee el dominio de un conjunto específico de herramientas o tecnologías (típicamente, aunque no necesariamente, limitadas a las generadas por la organización certificadora).

Las certificaciones difieren de otros métodos de cualificación en que normalmente son otorgadas ante la presentación y aprobación de un examen; típicamente no requieren que el sustentante siga un curso.

Además de lo anterior, las certificaciones típicamente tienen –a diferencia de prácticamente cualquier programa académico– una validez determinada, ya sea por un tiempo preestablecido, o por estar atadas a tecnologías específicas, con un ciclo de vida y obsolescencia planificado.

Y un punto adicional: Las certificaciones, si bien se presentan a sus clientes potenciales como una oportunidad de obtener mejores cualificaciones para aumentar sus evaluaciones (redundando directamente en beneficios económicos), en ningún momento buscan ocultar que son para sus promotores un negocio antes que ninguna otra cosa. Lo cual, claro, no es ningún pecado — Pero sí es un punto a considerar al evaluarlas.

Consideremos dos perfiles en particular — Los dos antiperfiles donde, a mi forma de ver, las certificaciones juegan en contra de la mayor parte tanto de individuos como de empresas.

Antiperfil 1: El recién egresado

El argumento para buscar certificaciones es simple: Si cuando un postulante es evaluado para un puesto laboral, el entrevistador de primer contacto no tiene un perfil técnico, sino que busca descartar a quien no cumpla con las características básicas que busca la empresa, en realidad la primer entrevista "real" se presenta una vez pasado ese filtro. El Can Cerbero corporativo no permitirá el paso del postulante si no cuenta con el altero completo de papeles.

Este punto de vista apunta a un postulante novato, probablemente recién egresado de la universidad, sin experiencia laboral en el mundo real, que no ha tejido aún redes profesionales y no encuentra una mejor vía de acceso. Este punto crece especialmente cuando estos nuevos integrantes de la fuerza laboral buscan emplearse en una de las relativamente pocas grandes empresas consultoras de desarrollo que hay en nuestro país.

Las certificaciones que están al alcance de un recién egresado, sin experiencia en el campo, son relativamente pocas — Y el peso económico de perseguirlas resulta relativamente elevado. Muchas universidades han incorporado a los servicios que ofrecen a los alumnos el prepararlos para alguna certificación básica y reducir el precio a pagar por ella. Esto, a mi modo de ver, equivale a que dicha universidad se reconozca incapaz de ofrecer una formación suficiente para que sus egresados encuentren un puesto de trabajo adecuado, y –al impulsar una tecnología específica– demerita la universalidad de la formación que dio nombre a las universidades desde un principio.

Antiperfil 2: El experto en certificaciones

Un perfil que nace como consecuencia lógica del anterior es el del experto en certificaciones. Si por cada examen que presento crece mi elegibilidad laboral, ¿por qué no acumularlos? Aprender el material necesario para presentar un examen es, a fin de cuentas, una habilidad que puede ser aprendida y dominada. Si bien muchas certificaciones incluyen la resolución de problemas prácticos, siguen presentándose en un entorno donde, hasta cierto punto, las situaciones presentadas son muy distintas a las de la vida real.

Por otro lado, una persona altamente calificada no necesariamente sabrá presentar un examen, cosa que a ninguno de ustedes debe sorprender — Los ejemplos abundan; traigo ante ustedes a uno en particular, aunque sea sólo como evidencia anecdótica: He tenido oportunidad de trabajar con algunas personas veraderamente talentosas, referencia en el campo de la seguridad y administración de sistemas, que frecuentemente asesoran a los técnicos de empresas transnacionales. Uno de ellos intentó certificarse en uno de los temas en que es pionero en nuestro país, y no logró aprobarlo.

¿Significa esto acaso que su conocimiento de la tecnología, las herramientas y los procesos es menor que el de quien sí aprobó el curso? Definitivamente, no. Sólamente significa que los procesos mentales que ésta persona sigue no se alínean con los que la empresa certificadora sugiere. Y es precisamente esto lo que le ha permitido convertirse en su asesor: El seguir procesos creativos, no buscar dentro de lo predecible, y tener un verdadero conocimiento profundo del sistema como un todo.

Alternativas

Y pasando de la crítica a la propuesta, ¿qué puedo aportar tras mi crítica a este modelo?

Para un recién egresado, enfrentarse al mounstro corporativo sin experiencia real previa, cierto, no da espacio a la negociación. Mientras las empresas sigan imponiendo estos filtros previos a la entrevista real, ¿qué puede hacer quien inicia su carrera profesional?

Ser recién egresado no significa no tener experiencia real. Entrar a estudiar una carrera relacionada con la computación debería indicar una genuina afición al pensamiento analítico. En nuestro campo, tenemos la gran fortuna de que un aficionado puede –sin estudios, sin equipo profesional, sin cualificaciones formales– desarrollar proyectos en casi cualquier ámbito del campo. En el cómputo, todos ustedes podrán citar numerosos ejemplos que han contribuído al campo de forma decisiva, sin formación profesional.

Claro, sería iluso pensar que todos coordináramos proyectos de gran envergadura siendo aún adolescentes o que impulsar una idea exitosa nos lleve a abandonar los estudios profesionales y saltar a la fama como estrellas de la programación. Sí podemos, sin embargo, ir haciendo públicos los pequeños proyectitos que hacemos, los retos interesantes que vamos resolviendo, los programas que escribimos por gusto. Publicar código, especialmente como software libre, es una muy buena manera de demostrar capacidad profesional, compromiso, capacidad de documentar y de brindar soporte a los usuarios. Es más, si nuestro proyecto juguete fue adoptado por una distribución de Linux, esto resulta clara muestra de que otros expertos juzgan nuestro trabajo digno de ser promovido.

Respecto al segundo antiperfil, el caso presentado ilustra que las competencias laborales de un profesional con trayectoria no pueden ser juzgadas de manera meramente cuantitativa — Los diversos campos relacionados con el cómputo requieren de una gran creatividad, y no pueden ser juzgados como una materia de la escuela, en que el desarrollo del resultado debe ser idéntico al que nos fue impartido en clase.

Quien busca contratar a un profesional con trayectoria no puede limitarse a evaluar en base a los certificados presentados. En mi experiencia, las veces que mi recomendación ha sido requerida para un proceso de selección de personal, coloco en último lugar todos los currículos que presentan certificaciones de forma destacada. Nunca me he arrepentido de hacerlo — Estos tienden a ser los que menos conocimiento real tienen del campo.

El que una entrevista laboral para un puesto que requiere conocimientos especializados –sean de un estudiante recién graduado o de un experto– tenga que pasar por un filtro no conocedor de la materia es síntoma de un problema estructural: La tercerización a los corporativos de desarrollo de software ha crecido en detrimento de la capacidad de las entidades que las contratan. No con esto digo que deban desaparecer — Si bien debe ampliarse la capacidad de respuesta de los departamentos de sistemas de quienes típicamente contratan a estas empresas (entiéndase: Ampliarse su tamaño, sus áreas de especialización, y la seguridad laboral brindada a sus integrantes), muchos de los proyectos podrían perfectamente ser encargados ya sea a empresas de escala más humana (PyMEs), o contratar a grandes empresas verdaderamente especializadas en un ramo específico. Esto, claro, reduciría el tamaño de las consultoras — Pero aumentaría su calidad, y aumentaría las oportunidades laborales con una justa comparación basada en méritos reales, más cerca de quien verdaeramente requiera del servicio.

Por otro lado, no todos los proyectos en que participamos –por hobby o por encargo– puede ser publicado. Sin embargo, permítanme insistir en que la mejor carta de presentación es el trabajo realizado. En otras áreas laborales es común –incluso en algunos países, obligatoria– la pertenencia a colegios de profesionales — Cuerpos que establecen las normas mínimas de operación, calidad y cobro en el campo, y guardan registro de la actividad de sus agremiados. De tal suerte, en vez de requerir un certificado emitido por una empresamente claramente parcial y con innegables intereses económicos en el área, habría una entidad a la cual preguntar acerca de la experiencia comprobable de un postulante.

Los colegios citados nacieron dada la necesidad de una entidad que validara –y asumiera responsabilidad ante dicha validación– de profesiones en las que puede haber amplia responsabiliad civil, como la medicina o la arquitectura. La importancia que van adquiriendo los desarrollos hoy en día nos lleva a plantear si no es momento de una reglamentación similar en nuestra área.

Hay, sí, lugar para las certificaciones. Hay trabajos en que hace falta contratar a alguien que domine una tecnología específica, aún sin ser un –probablemente sobrecalificado– experto en el ramo entero. La distorsión, a mi opinión, está más en la escala que han adquirido. No pueden ser requeridas como carta de presentación, no puede dárselas un peso comparable al de un estudio prolongado y general (como un título universitario) o al de las capacidades demostradas con trabajo.

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